AUTOHEAD, STRAIGHT TO YOUR HEAD

Straight to your head. Right there is where it hits you the viewing of Autohead (2016), strange, striking and magnificent work done by Rohit Mittal. Strange because shows a mingle of genres hard to define and catalogue: mockumentary, terror, thriller, drama manners, found footage and television report; to go back again to the documentary about cinema. Brilliant metacinema exercise with such an unexpected as wished ending.

autohead-325490731-largeAutohead narrates the story of Narayan, a driver of a rickshaw in Bombay. The rickshaws are a three-wheel vehicles that circulate through the busy streets of many Asian countries. Pulled, moved by pedaling or directly motorized (as is the case on Autohead), is the usual mean of transport in India, inside cities and towns. Narayan is not only the main character of Autohead but the protagonist of a documentary that a group of young filmmakers are making, which in an ironic way is played by Rohit Mittal himself, his sound guy and camera operator. As the plot advances, we start to enter in Narayan’s psyche, masterly interpreted by Deepak Sampat, and we go along with him during his turbulent nights and most profound fears. The same as Travis Bickle of Taxi Driver (1974), Mittal and Sampat introduce us in the dirty streets of Bombay and the schizophrenic reality of an ordinary driver who also has an aim, to clean off the city of those elements that contaminates it. But the character of Narayan goes much further than Travis Bickle, and is translated into his relationship with the prostitute. Not only he accompanies her to see her clients, he also loves her, he acts as an improvised pimp. His mission is not to save her from her wrong life, but save her from her own hell that runs her blood and soul. If Scorsese had been born in India, he would have filmed Autohead.

The most unexpected turning point of the film and the one that elevates it to a special dimension is the filming of the documentary itself. Little by little, the team of filmmakers takes prominence as Narayan’s own crimes occur. In an exercise of lucidity and cinematographic ethics, the filmmakers suffer a conflict of interests that puts them in the spot of wonder: Should we carry on with the filming? Should we go to the police? The filmmakers finally lean towards the second option in which (from my point of view) is the only scene of pure fiction of the plot, but that has been filmed in such a cruel and realistic way that looks like a documentary.

Following, one of the most surprising and at the same times longed for endings that I have seen in the last years. In a film where is hard to empathize with the main characters because of the bitter, hard and demolishing mise-en-scène and of its characters; the filmmakers become the real scum of society and its authentic corruptors. Rohit tells us that being a filmmaker entails a responsibility, as well as our films have consequences to assume.

Maybe is time to clean off the city of dirty filmmakers.

Traducción de Silvia Trullén

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AUTOHEAD, DIRECTO A TU CABEZA

Directo a tu cabeza. Ahí es donde te golpea el visionado de Autohead (2016), extraño, contundente y magnífico trabajo realizado por Rohit Mittal. Extraño porque supone una mezcla de géneros que cuesta definir y catalogar: falso documental, ficción, género de terror, thriller, drama costumbrista, found footage y reportaje televisivo; para volver de nuevo al documental sobre cine. Brillante ejercicio de metacine con un final tan inesperado como deseado.

autohead-325490731-largeAutohead narra la historia de Narayan, el conductor de un ricksaw en Bombai. Los ricksaws son unos pequeños vehículos de tres ruedas que circulan por las transitadas calles de muchos países asiáticos. Empujados, movidos mediante pedaleo o directamente motorizados (como en el caso de Autohead) son el medio de transporte habitual en la India, dentro de las ciudades y pueblos. Narayan no sólo es el protagonista de “Authead”, sino que es el protagonista de un documental que están realizando un grupo de jóvenes cineastas, que de manera irónica están interpretados por el propio Rohit Mittal y su sonidista y cámara. A medida que avanza la trama vamos entrando en la “enferma” psique de Narayan, interpretado magistralmente por Deepak Sampat, y le acompañamos en sus turbulentas noches y sus miedos más profundos. Al igual que el Travis Bickle de Taxi Driver (1974), Mittal y Sampat nos introducen en las sucias calles de Bombai y en la esquizofrénica realidad de un vulgar conductor que tiene también como objetivo limpiar la ciudad de aquellos elementos que la contaminen. Pero el personaje de Narayan va mucho más allá que Travis Bickle y se traduce en su relación con la prostituta. No sólo la acompaña a ver sus clientes, sino que la ama, hace de “improvisado” proxeneta. Su misión no es salvarla de su equivocada vida, sino salvarla del propio infierno que recorre su sangre y su alma. Si Scorsese hubiera nacido en la India hubiera realizado “Autohead”.

El giro más inesperado de la película y que la eleva a una dimensión especial, es el propio rodaje del documental. Poco a poco, el equipo de realizadores de la película va tomando protagonismo a medida que se van sucediendo los crímenes del propio Narayan. En un ejercicio de lucidez y ética cinematográfica, los realizadores sufren un conflicto de intereses que les hacer plantearse: ¿debemos seguir con la filmación? ¿debemos acudir a la policía? Los realizadores se decantan por la segunda opción en la que (bajo mi punto de vista) es la única escena de pura ficción de la trama pero que está filmada de una manera tan cruda y realista que parece documental. A continuación, llega uno de los finales más sorprendentes y a la vez anhelados que he visto en los últimos años. En una cinta donde cuesta empatizar con los protagonistas por el tono agrio, duro y demoledor de su puesta en escena y de sus personajes; los realizadores se convierten en la verdadera escoria de la sociedad y en los auténticos corruptores de ésta. Rohit nos dice que ser cineasta conlleva una responsabilidad, así como nuestras películas tienen unas consecuencias que asumir. Quizás sea hora de limpiar también la ciudad de sucios cineastas.