DIOS BENDIGA A LA CANNON PARTE II: MIS 20 FAVORITAS (4)

Avanzamos un poquito más en la lista con mis veinte favoritas de la Cannon. En esta ocasión dos clásicos con Norris, la última cinta de Bronson y un tour de force de acción con Dudikoff y James. ¡Échales un galgo y ves tras ellas!

Braddock: Desaparecido en combate 3 (Braddock: Missing in Action 3, 1988) de Aaron Norris.

El principio de Braddock me encanta, siempre lo ha hecho. Ya desde la primera vez que lo vi siendo pequeño me impresionó la cruda recreación de la caída de Saigón, el abandono de la ciudad, el conflicto por parte de las tropas americanas, pero sobretodo, el drama que subyace en la (aparente) violenta muerte de Lyn Braddock. Y es que cuando de pequeño ves a un mito como Chuck sufrir un impacto emocional de ese tipo, uno comprende por qué no hay más remedio que disparar sin preguntar, que golpear sin pestañear.

Con el influjo de la bonita melodía y de las emocionantes letras del tema Freedom Again de Ron Bloom, asistimos a la odisea de Chuck por recuperar a su mujer mientras el kaos se apodera de Saigón y de la embajada norteamericana, la guerra llega a su fin y el amor Braddock_Missing_In_Action_3_1988_Poster_0001-MasterNorris_comespera salvación. Lyn Braddock prepara las maletas y su pasaporte para acceder a la zona protegida, una amiga de este le roba una pulsera que Chuck regaló a su mujer. Una bomba cae en el edificio destrozándolo todo. Chuck encuentra un cadáver calcinado y por tanto en su muñeca: la pulsera, el símbolo de su unión. Paralelamente Lyn pierde su pasaporte y nunca conseguirá abandonar el país. Chuck coge el último helicóptero tras ser herido por un disparo. “Freedom again” con el corazón roto.

Este pasaje está filmado con aparentes medios y con emotiva eficacia, lo que confiere a la cinta un tono más épico y dramático, Cannon/Norris de autor. El drama folletinesco avanza cuando un cura residente en Vietnam de visita en Washington comunica a Chuck que su mujer, Lyn Braddocksigue sigue viva, y ahí no acaba la fiesta…¡tiene un hijo de trece años! Chuck incrédulo rechaza tal noticia en un principio hasta que no tiene más remedio que aceptarla. ¿Consecuencia? Otra vez a Vietnam, otra vez a liarla, pero esta vez por amor. No hay mejor motivo para reemprender una guerra.

El héroe y el terror (Hero and the Terror, 1987) de William Tannen.

he posterAdjunto el texto y el link sobre la película que escribí en el especial sobre Steve James. Este es un divertido y efectivo policíaco con un Chuck maduro y depilado, futuro papá que se enfrenta al hombre del saco, al psicópata más terrible que acecha en sus pesadillas. Lo más interesante del filme es el cruce entre thriller de acción al servicio de Chuck con elementos de cine de terror y psychokillers de finales de los ochenta, todo esto ambientado en una localización y una trama que remite al mito de El fantasma de la ópera.

https://descatalogadoestoy.wordpress.com/2013/12/16/20-anos-sin-steve-james-parte-2-secundario-de-color-a-sueldo-para-la-cannon/

Kinjite: Prohibido en occidente (Kinjite: Forbbiden Subjects, 1988) de J. Lee Thompson

Kinjite es una de las últimas películas protagonizadas por Bronson para la Cannon. Bastante entrado en años pero con una fuerza y una mala leche bastante notables. Bronson encarga en esta cinta a un policía de Los Ángeles de vuelta de todo y totalmente enfadado con el mundo. Dispuesto a terminar el solo con la corrupción y el vicio que reinan en Hollywood. Su personaje es un derivado con placa de muchos de sus personajes kinjite-poster-324x440para la Cannon como el de La ley de Murphy y en especial el del vigilante Paul Kersey .
Convertido en todo un viejo cascarrabias, la toma con un todopoderoso corruptor y proxeneta de menores llevando hasta límites insospechados su particular forma de impartir justicia y aplicar la ley. La aparición de una familia de japoneses que vienen a vivir a Los Ángeles, dinamita la trama cuando confluyen sus respectivas historias: por una parte el padre de familia japonés, reprimido sexualmente “molesta” a la hija de Bronson y como después éste mismo, totalmente airado es obligado a investigar la desaparición de la hija del japonés, secuestrada por el proxeneta. Todo muy Cannon, todo muy cerradito.

Una de las secuencias más interesantes de la cinta, es la que muestra al rancio y moralista Bronson intentando hacer entrar en razón a una chica que vive sometida al proxeneta. Esta le confiesa orgullosa que le gusta la vida que lleva y que se habría acabado drogando igualmente. Es feliz siendo prostituta. Bronson no tiene más remedio que aceptar que el mundo es como es y él solo no podrá salvarlo si este no quiere ser salvado.

La fuerza de la venganza (Avenging Force, 1986) de Sam Firstenberg

avenging_force_poster_02Michael Dudikoff y Steve James juntos de nuevo más allá de sus aventuras de ninjas americanos. Esta cinta es una de las mejores películas de acción de la productora con muchos elementos interesantes, violencia a raudales y una ambientación y atmósferas excelentes. Adjunto el pequeño análisis que escribí hace tiempo con motivo del especial sobre el fallecido Steve James.

Un auténtico clásico del cine de acción de los ochenta.

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20 AÑOS SIN STEVE JAMES PARTE III: LA AVENTURA DE SER EL PROTAGONISTA PRINCIPAL

La carrera de Steve James no solamente estuvo marcada por sus trabajos en roles secundarios sino que también tuvo la oportunidad de trabajar como protagonista en dos  películas totalmente desconocidas y descatalogadas que gracias al vhs se pueden disfrutar hoy en día. Se trata de dos cintas de bajo presupuesto y bastante irregulares en su conjunto pero que le permiten combinar sus cualidades de actor y de estrella del cine de acción con absoluta libertad: Steve James en su máxima esencia.

 Riverbend (Sam Firstenberg, 1989)

Riverbend es un curioso filme por varios motivos: el primero, por su temática de corte y reivindicación racial en la que se narra la historia de tres soldados negros presos por un consejo de guerra tras su estancia en Vietnam que se fugan llegando a un pueblo de Georgia Riverbenden el año 1966. El pueblo sureño, vive bajo el terror de un sheriff y una oligarquía blanca que somete a la población negra a un estado cercano a la esclavitud. Los asesinatos, violaciones y humillaciones están a la orden del día y se suceden de manera impúdica. Estos tres soldados causarán una revolución en el pueblo, organizando y adiestrando a la comunidad negra como un auténtico ejército para secuestrar literalmente el pueblo y la comunidad blanca y reclamar así sus derechos como ciudadanos. El segundo motivo curioso radica en el intento de hibridación entre película dramática de corte social con el cine de acción pura y dura cercana al bélico por algunos momentos. Y la última curiosidad es que la dirección corre a cargo de Sam Firstenberg, director habitual de películas de acción de la Cannon, amigo de James  y poco dado a películas con desarrollo narrativo y dramático más complejo.  Aunque hay que reconocer que  James no está en la película solo para dialogar, sino también para administrar justicia a base algún hostión que otro.

El trabajo de Steve James es espléndido en todo momento. Demuestra que tiene la capacidad necesaria para soportar todo el peso de un largometraje a sus espaldas.  Lo vemos en diferentes registros; carismático líder, hombre honesto, seductor respetuoso, pacífico dialogador, implacable sargento y por supuesto enseña la musculatura y no pierde la oportunidad de mostrar su habilidad en combate cuerpo a cuerpo. También destaca el trabajo de Margaret Avery en el papel de la recién enviudada que recibe  y protege a los fugitivos en primera instancia y que acaba teniendo un romance con James durante el filme. Es también significativo como está tratada esta subtrama amorosa: en la primera secuencia el marido  de Margaret es asesinado despiadadamente por el sheriff (personaje lamentable en su esencia y composición, totalmente exagerada y pasada de vueltas, en uno de los aspectos más flojos de la película) A continuación llegan los tres fugitivos y cuando Steve y Margaret cruzan sus miradas se quedan congelados durante varios segundos mirándose a los ojos, momento en el que la cámara hacer un travelling circular de 180En el porche grados abrazándolos. Con esto consigue un instante totalmente expresivo con cierta belleza plástica que supone un oasis en este sentido si lo comparamos con la planificación del resto de la película, bastante mediocre y plana rayando una factura más propia de un telefilme de media tarde. Tras este atisbo de floreciente pasión la pareja tiene una conversación sobre la problemática del pueblo y esa misma noche mientras conversan en el porche, ¡sí!,  ese típico porche de madera del sur, lugar de descanso del buen americano, es donde apasionadamente se besan. Al día siguiente ella acude a la tumba de su recientemente fallecido esposo para explicarle la historia de la siguiente manera: “Se que es muy pronto, pero ha pasado así, es un buen hombre y le quiero aunque de una manera diferente a ti”.  ¿No os parece maravilloso?

A continuación se desarrolla todo el conflicto y la trama se acerca a una película bélica en la que se suceden traiciones, comportamientos abusivos y donde todos los personajes sacan lo mejor y lo peor que hay dentro de ellos. Creo que la historia planteada es muy interesante y toda la trama está bien desarrollada así como las interpretaciones de los actores negros Estallidoque son muy notables en líneas generales. Por otra parte hay muchos aspectos que lastran el resultado final de la película como el bajo presupuesto que se palpa especialmente en algunas secuencias, varias malas elecciones  en el casting, especialmente en lo que se refiere al sheriff y a sus ayudantes que rozan la caricatura, por no hablar de la ridícula banda sonora que fluctúa entre el melodrama de culebrón y la película de misterio, que va machacando de forma redundante y pesada nuestros sentidos auditivos, como si todo hubiera sido filtrado por el sintetizador de segunda mano de un mal aprendiz de Vangelis. Y para rematar el asunto nos despedimos con el  lamentable “happy end” que cierra el filme;  todos amigos, todos hermanos, en una puesta en escena que por clara y descriptiva resulta totalmente artificiosa y poco creíble, más música de sintetizador…

Quedan por otra parte para el recuerdo algunas imágenes muy potentes como el plano en el que los soldados negros avanzan en la noche en una estampa que asemeja el bosque de  Riverbend a la selva de Vietnam. Un aspecto recurrente durante toda la trama  y que culmina en el momento en el que el pueblo se convierte en el escenario de un conflicto bélico similar al acontecido en esos momentos en el país asiático.

Cazador callejero (Street Hunter, William A. Gallagher) 1990

Cazador callejero  podría considerarse como la gran apuesta de Steve James en su carrera aunque  bien podríamos incluirla de alguna manera dentro de su ciclo de películas para la Cannon ya que Menahem Golam aparece como uno de los productores.

Reconozco que un segundo visionado de Street Hunter me ha despertado cierto cariño y estima, alejándola un poco de la idea de bodrio que rezumaba en nuestra primera cita. Una vieja y desgastada copia en vhs nos introduce en la historia de Blade; un expoli que abandonó el cuerpo de policía de la ciudad de Nueva York y ahora ejerce de El cazador callejerocazarrecompensas. Ataviado con una gabardina negra, un sombrero, con residencia en una furgoneta negra y acompañado por un dobermann de feroz gruñir,  lo caricaturesco y pasado de vueltas del personaje de James resulta uno de sus máximos aciertos. Nos encontramos ante un delirio pulp que mezcla a partes iguales referentes de eurowesterns, de Django a Keoma, con una estética meramente nocturna que intenta aprovechar los siempre efectivos y sugerentes escenarios que la gran manzana suele obsequiar: sus sucias y humeantes calles, viejos almacenes, comisarias de policías, un viejo teatro abandonado y una de mis localizaciones favoritas de la ciudad: el puerto con sus grúas, grandes contenedores y la amenaza de un tiroteo en cualquier momentos, coches al agua pato.

La trama rocambolesca se sucede a partir de secuencias a modo de viñeta como si fuera un cómic: un debutante John Leguizamo (también bastante pasado de rosca y muy a tono con la propuesta) que interpreta a un gángster latino junto a un zumbado paramilitar que maneja un ejército de locos mercenarios y que interpreta el rocoso e inexpresivo Reb Brown (del que Steve vs Rebhablaremos más y mejor en otra ocasión) montan una sociedad con el objetivo de controlar el tráfico de drogas y por ende las calles de Manhattan.  Por supuesto Blade intentará detenerlos en una serie de aventuras que implicarán a su novia y al cuerpo de policía; duelos de espada, grueso sentido del  humor, muchos disparos y un variado surtido de músculos y sonrisas por parte de Steve James. Y si esta era la gran apuesta de James no es solo porqué él mismo es uno de los guionistas y creador de los personajes; en el horizonte estaba la idea de hacer una serie para televisión de la misma. Desgraciadamente no pudo ser y tuvimos que conformarnos con Lorenzo Lamas en Renegado

El cazador callejero es Steve James en su máximo esplendor, algo así como un tardío blaxploitation:  ¿qué hubiera sido de Steve James si hubiera nacido una década antes? ¿Os lo imagináis como compañero de tipos como Jim Brow, Richard Roundtree o  Jim Kell en la década de los setenta? Yo sí.

20 AÑOS SIN STEVE JAMES PARTE II: SECUNDARIO DE COLOR A SUELDO PARA LA CANNON

Sin duda, Steve James será recordado sobre todo por sus papeles secundarios para algunas producciones de la Cannon Films en los años ochenta: siete películas en cuatro años es el legado que nos deja. Es el momento de catalogar a Steve James en su época Golan-Globus.

 

El guerrero americano (American Ninja, Sam Firstenberg, 1985)

La fiebre ninja ya se había desatado unos años antes gracias entre otras, a la propia Cannon con títulos como  La justicia del ninja (Enter the Ninja, 1981) dirigida por Menahem Golam y La venganza del ninja (Revenge of the Ninja, 1983) del propio Firstenberg. La serie de televisión Master (1984) creada por Michael Sloan y protagonizada por Lee Van Cleef y Sho Kosugi también contribuyó a ello. Tras cada bomba de humo lanzada por estos ninjasCon su mujer aparecían infinidad de títulos con tipos vestidos de negro lanzando estrellas con puntas afiladas en un plano para encontrarnos en el siguiente la estrella ya clavada en la pared y precedida de un veloz silbido. Pero sin duda El guerrero americano es el gran clásico del cine de ninjas y el que definitivamente puso de moda la ninjamanía. A pesar de su básico planteamiento,  a algunas incoherencias narrativas y  a desproporcionadas coincidencias como toda la subtrama de Dudikoff con su maestro, la película es entretenida, con buenas secuencias de acción, muy bien filmadas y coreografiadas.  Michael Dudikoff siempre quedará en nuestro recuerdo como el ninja americano inaugurando una saga que daría hasta cuatro secuelas en claro proceso degenerativo a medida que estas se iban sucediendo. En cuanto a nuestro protagonista Steve James, se nos presenta como un soldado del ejército reticente y desconfiado de Dudikoff pero acabará convirtiéndose en su mejor amigo. Interpreta a Curtis Jackson, que representa su rol habitual en  la saga ninja y en general en muchas de sus películas en la  Cannon: divertido, ligón y mujeriego, dispuesto a quitarse la camiseta a las primeras de cambio, impecable en la lucha de la espada. En esta primera entrega además, tiene el lujo de destrozar el helicóptero de los villanos de un certero bazucazo.

 

Delta Force (The Delta Force, Menahem Golam, 1986)

Ya he hablado en alguna ocasión de este clásico de la Cannon a raíz del tema del rescate y Delta belga forcecomo lo solucionaban Chuck y Menahem: por la vía expeditiva y con la diplomacia brillando por su ausencia. Sin un personaje en la trama como Kofi Annan que podría haber llegado  a interpretar Morgan Freeman (nunca es tarde si el conflicto es grave), nuestro querido hombre de color,  intrepreta a Bobby, que lejos de ser  experto en el diálogo, es uno de los soldados del grupo de élite comandado por Chuck Norris y Lee Marvin. En esta ocasión encontramos a Steve en un rol mucho más secundario de lo habitual en sus películas con la productora, sin embargo  su fuerza y presencia no pasan desapercibidas y tiene algún momento de lucimiento como en la secuencia inicial del filme.

 

Más allá de las líneas enemigas (Behind Enemy Lines, Gideon Amir, 1986)

Esta cinta, totalmente olvidada hoy en día, es un correcto filme bélico interpretado por David Carradine y ambientado en la guerra de Vietnam. Su estructura y desarrollo es tan parecido a Desaparecido en combate 2 (Missing in Action 2: The Beginning, 1985, Lance Más allá de las líneas enemigasHool) que podríamos considerarlo un xploit de esta; práctica por otra parte, muy habitual en la productora Cannon: copiarse a ellos mismos.  La trama gira en torno a la huida de unos prisioneros de guerra americanos durante los últimos días del conflicto bélico junto al propio capitán del campamento en el que estos están presos, ya que este quiere también huir a los Estados Unidos. El conflicto se aliña con un tesoro que transporta el capitán y que acaba convirtiéndose en motivo de disputas entre el grupo. Steve James interpreta al cabecilla de los soldados más veteranos del campamento. Su papel es sobrio y eficaz, coherente a la propuesta seria y realista del filme. Por supuesto cuando llega la acción es el primero en quitarse la camiseta y poner las cosas en su sitio.

 

La fuerza de la venganza (Avenging Force, Sam Firstenberg, 1986)

La fuerza de la venganza es una de las mejores películas de acción realizadas por la Cannon: sangrienta, trepidante, contundente  y violenta es una joya a redescubrir llena de elementos interesantes que la convierten en un clásico de culto y una de mis favoritas de la productora.

La secuencia inicial se sitúa en los pantanos de Nueva Orleans. Nos muestra a dos hombres huyendo de cuatro tipos con horribles máscaras y provistos de armas ancestrales en una auténtica caza al hombre.  Este principio y toda la parte final de la película están inspirados directamente en el clásico de aventuras de la RKO El malvado Zaroff (The Most Dangerous Game, 1932, Irving Piche y Ernst B. Shoechsask): la historia de un loco queLa fuerza de la venganza vive en una pequeña isla perdida cuyo juego preferido es la caza al hombre.  En este sentido también prefigura y se adelanta unos años a Blanco humano (Hard Target, 1993, John Woo), no solo en ciertos aspectos de la trama como la idea del hombre que caza al hombre, sino también en la elección de la decadente Nueva Orleans como escenario del filme: pantanos de grandes árboles, paisajes aderezados con lluvias torrenciales y avenidas llenas de viejas mansiones de la época colonial francesa.  ¿Y en medio de estos dos grandes bloques? Aquí encontramos una trama de corrupción política en la que un grupo de la élite empresarial de corte ultraconservador y racista siembra el terror en todo el estado Luisiana. La toman directamente con el personaje que interpreta Steve James; un candidato a senador de color  y que por supuesto está en contra de todas las actividades ilegales de este grupo denominado El Pentágono.  Steve James, Michael Dudikoff y Sam Firstenberg vuelven a unir sus fuerzas en un producto con elementos genuinamente Cannon, como por ejemplo el grupo de líderes del movimiento Pentágono formado por hombres respetables de la sociedad que a la vez son asesinos despiadados que disfrutan jugando a la caza del hombre. La película tiene un buen ritmo narrativo y sus escenas de acción están muy bien ejecutadas, algo por otra parte habitual en las películas de Firstenberg.  Hay una secuencia que me gusta especialmente y es en la que el personaje interpretado por Dudikoff (llamado Matt Hunter al igual que el de Chuck Norris en Invasión USA) busca en los pantanos a su hermana que ha sido secuestrada por el Pentágono. Llega hasta un poblado en el que se está celebrando una fiesta Cajún: Avenging Force los dos juntoshombres barbudos con camisas de cuadros y tejanos bailan con sus mujeres de largas cabelleras, comen carne y beben cerveza. Rifles en mano, los lugareños miran a Dudikoff desafiante, hasta que este llega a una casa prostíbulo en la que un travesti le recibe y le ofrece una niña virgen “que seguro le gustará muchísimo”.  Se trata de una secuencia que recuerda a La presa (Southern Comfort, 1981, Walter Hill) por su tono lúgubre y decadente, y a la vez resulta extraña ya que en esta comunidad de ciudadanos de los pantanos, se esconden los líderes del Pentágono, como si estuvieran también ellos en su auténtico hogar; la América más profunda y olvidada que ellos quieren reivindicar.

Steve James se libra por fin de su habitual cliché de colega gracioso y mujeriego de Dudikoff para interpretar a un hombre íntegro y dedicado a su compromiso con la comunidad, buen padre y  esposo. Todo esto hasta que matan a su hijo, se quita la camiseta, enseña sus músculos y comienza su investigación y cruzada en contra de los villanos. Al contrario que en otras ocasiones, su personaje acaba muriendo de forma heroica, acribillado a tiros después de salvar a uno de sus hijos en una de las secuencias más violentas y espectaculares de la película.

 

El guerrero americano II (American Ninja II: The Confrontation, Sam Firstenberg, 1987)

No tardaron mucho tiempo los productores Menahem Golam y Yoram Globus en pergeñar una secuela a rebufo del gran éxito conseguido por la primera entrega de la saga ninja. El éxito tanto en cines como en los videoclubs, reunió de nuevo al trío Dudikoff/James/Firstenberg en una aventura de los marines americanos. En esta ocasión vuelven a otra isla, repitiendo e instaurando definitivamente la fórmula ninja/isla tropical en una psicotrópica trama. Aquí serán unos villanos con ayuda de un científico quienes secuestran  a soldados americanos para convertirlos en ninjas biónicos que luego utilizaránAmerican ninja 2 para fines criminales. El tono de la película en algunos momentos deriva hacia la comedia con secuencias como la pelea en el bar más parecida a un western al estilo de Le llamaban Trindad (Lo chiamavano Trinità…, Enzo Barboni, 1970) que a una película de artes marciales. Steve James, que en esta secuela coge más protagonismo, consciente del tono paródico de la película saca su vena más cómica y slapstick que combina con sus habituales secuencias de pelea.  En esta ocasión ahonda más en su vertiente donjuanesca con varias secuencias de cortejo que incluyen un ligue con el que se despide junto a los créditos finales. El resultado final es inferior a la primera parte aunque todo el tramo final en la morada de los villanos está repleto de buenas secuencias de acción, correctamente filmadas por Firstenberg.

 

El héroe y el terror (Hero and the Terror, William Tannen, 1988)

El héroe y el terror es uno de los últimos buenos trabajos de Chuck Norris para cine, pocos años antes de que llevara su barba y su porte a la televisión para dar rienda suelta a Walker Texas Ranger, serie creada entre otros por Paul Haggis (¿existe día en el que no se emita algún capítulo en televisión?). Dirigida por su hermano, Aaron Norris, se trata de un correcto policíaco ambientado en Los Ángeles. Chuck es obviamente el héroe, un veterano policía que tiene continuas pesadillas con Simon, un gigante psicópata que representa el terror y al que capturó unos años atrás.

La secuencia inicial, que es sin duda lo mejor de la película, nos muestra uno de estos horribles sueños: Chuck entra en lo que parece ser el escondrijo de la bestia, una casa en la playa llena de cadáveres de bellas jovencitas. La secuencia continua debajo de la casa, entre los troncos que sujetan la casa en el agua, Simon aparece y lo estrangula. La pesadilla se Heroe y el terrorhace realidad cuando Simon escapa de la cárcel. En esta historia encontramos un Chuck mucho más débil y vulnerable ; traumatizado por culpa del psicópata. Vive felizmente en pareja mostrándose más tierno y enamorado que nunca y además está a punto de ser padre, lo que le confiere aun más humanidad si es posible. También se desprende por primera vez de su pelambrera en el pecho, dejando atrás la imagen de macho salvaje.

Steve James interpreta al colega policía de Chuck y además de animarlo en su sesión de pesas – demostrando quien sigue siendo el más fuerte-  nos regala una de las mejores secuencias de la cinta : Simon una vez fugado se refugia en un viejo e inmenso teatro que acaba de ser rehabilitado, en un claro giro de la trama hacia el clásico de El fantasma de la Ópera de Gastón Leroux en cualquiera de sus mil y una adaptaciones. Tras la desaparición de una joven, James ha de pasar la noche en el teatro vigilándolo y este lo hace a su manera; lleva un radiocasete al más puro estilo ochentas, pone música clásica y hace footing por todo el recinto hasta que Simon aparece. Aunque todos sabemos que Steve realmente podría haber terminado con Simon, acaba estrangulado. En fin…, exigencias del guión, y si hubiera sido así ¿qué habría hecho Chuck el resto de la película?

 

El guerrero americano III (American Ninja III: Blood Hunt, Cedric Sundstrom, 1989)

No hay dos sin tres, eso pensaron los responsables de la Cannon, así que se lanzaron a la producción de la tercera entrega de la saga ninja. Dudikoff y Firstenberg no lo debieron ver muy claro (a pesar de que Dudikoff regresó en la cuarta entrega) ya que no participaron. Pero Steve James sí , no lo dudó. El guerreo americano III combina elementos como un American ninja 3trofeo de artes marciales extraído  de Contacto sangriento (Bloodsport, Newt Arnold, 1988) con un refrito de ideas que aparecían en las dos entregas anteriores: tenemos una isla caribeña, villanos que fabrican ninjas biónicos, peleas en un bar, un científico, algo de tráfico de drogas, refrito cuyo ingrediente final es la habitual mágica coincidencia narrativa de la saga. El tipo que mató al padre de David Bradley (el nuevo ninja americano, carente de cualquier atisbo de carisma) cuando este era pequeño, es ahora uno de los villanos que planean secuestrarlo durante el torneo.

Lo mejor de la películas es sin duda la presencia del bueno de Steve. Más consciente que nunca del disparate en el que está implicado no deja de hacer bromas sobre el hecho de encontrar ninjas allá donde lleve sus músculos riéndose de todo y de todos y sin dejar nunca de dar la talla a la hora de poner las cosas en orden. En esta tercera parte, la última en la que apareció, se convierte en el auténtico protagonista y rey de la función, afortunadamente para él, los ninjas dejaron de molestarle para siempre jamás.