CATALOGANDO A LOUIS GOSSETT, JR. PARTE III: AS GIDEON OLIVER (EL SALARIO DEL DIABLO/OSCURO PARAÍSO)

Me resistía a dejar a medias la parte de este especial sobre Louis Gossett, Jr. dedicada a la serie Gideon Oliver; prescindiendo de dos de las entregas de la misma. Si tres de ellas estaban editadas, ¿por qué no iban a estarlo las dos restantes? Imbuido por el espíritu inquieto de un arqueólogo analógico, pero sobretodo por la fuerza de la calva del personaje de Gideon Oliver; sin gorro por culpa del calor del verano, definí con más precisión mi búsqueda. Hasta la fecha, había encontrado los tres títulos analizados sin muchos problemas, teniendo en cuenta que sus títulos originales no diferían prácticamente en nada del original de distribución en nuestro país. Pero si por algo se caracteriza la traducción de títulos provenientes de cualquier lugar fuera de nuestras fronteras, es sin lugar a duda, el de elegir aleatoriamente en algunas ocasiones y también la obvia explicación de la trama; llegando a extremos como desvelar giros inesperados de la trama. De esta manera, combinando los títulos originales con el nombre de nuestro querido protagonista y las posibles traducciones al castellanocon una pizca de suerte, y agitando el cocktail, los buscadores me han dado la oportunidad de completar esta serie. Serie que supone para mi paladar una gran sorpresa y un total deleite. Como muestra de la calidad de este producto es la edición americana ll Brilliant but canceled, que recoge captítulos de algunas “brillantes” series sobre crímenes pero que fueron canceladas por diferentes motivos y antes de tiempo.
Gracias a Gideon y a mis contactos en la red, he podido recuperar el primer capítulo de la serie El salario del Diablo (Sleep Well, Professor Oliver, 1989) y Oscuro Paraíso (By the Rivers of Babylon). Como podéis comprobar, las traducciones de los títulos originales son canela en rama.

Es hora de catalogarlos.

El salario del Diablo (emitido el 20 de febrero de 1989) dirigido por John Patterson.

El salario del Diablo es el capítulo piloto de la serie y un excelente telefilme que combina elementos de drama policíaco y de investigación con otros de thriller de misterio con tintes de terror satánico. Ante todo, esta cinta nos presenta quién es Gideon Oliver, su entorno Sleep well Professor Oliverlaboral y familiar y cuáles son sus preocupaciones y obsesiones. Toda la trama se desarrolla en un Manhattan donde el frío obliga a Gideon a llevar levitas de piel, jerseys de cuello alto, guantes y por supuesto su característica gorra de los Yankees. Mucho más que en otros capítulos, le vemos dando clase en la universidad de Antropología a cientos de alumnos y compartiendo momentos con su hija, un personaje que aparece principalmente en los episodios donde Gideon juega en casa.
La serie comienza fuerte con este capítulo: una periodista de investigación es asesinada en plena calle por un zumbado interpretado ni más ni menos que por Tom Sizemore. La periodista resulta haber sido en el pasado algo más que una amiga de Gideon. Por lo tanto la investigación del detective John Quinn, que interpreta Michael Rooker, le lleva hasta Louis Gossett, Jr. A partir de aquí Gideon, que esconde en su interior un detective frustado se introducirá en un siniestro mundo que incluye ritos satánicos, tráfico de material pornográfico pedófilo y asesinatos rituales, todo orquestado por un criptogrupo o secta que por momentos deja entrever movimientos conspiratorios que parecen remontar su origen en personajes como Charlie Manson e incluso David Richard Berkowitz, más conocido como el “Asesino del calibre 44” o el “Hijo de Sam”.
Mientras conocemos a Gideon, junto a su incontestable astucia y su antropológica curiosidad nos adentramos en un horrible submundo que la excelente realización plasma en un par de secuencias que se acercan al mejor cine de terror con obras como La semilla del CombinadoDiablo (Roman Polanski, 1968) o La profecía (Richard Donner, 1976). Pero aquí, como en la vida real, el mal no viene del diablo, sino de los hombres y de sus retorcidos y siniestros planes. El horror por tanto parte de la total frialdad e impunidad con la que el grupo liderado por Anthony LaPlagia ejecuta a sus víctimas y utiliza a inofensivos e indefensos niños para conseguir sus fines tanto lucrativos como “espirituales”. Por desgracia, el final está orquestado con un despliegue pirotécnico donde la puesta en escena satánica, con un Gideon mostrando sus conocimientos en artes marciales, desemboca en el típico y tópico desenlace de filme de acción.
Gideon vence al malo, aparentemente. La última secuencia nos muestra al asesino despidiéndose de nuestro protagonista mientras la policía se lo lleva esposado: “Felices sueños, profesor Oliver”. Louis Gossett se queda desconcertado, sabe que a partir de ese momento, el mal le perseguirá en sus peores pesadillas.

Oscuro paraíso (emitido el 24 de abril de 1989) dirigido por George Mendeluk.

En el cuarto episodio de la serie la acción se sitúa de nuevo en una pequeña isla, en esta ocasión del Caribe. Al igual que su predecesora en la saga, El último vuelo a Coramaya, Gideon se sumerge en el calor tropical vestido con camisas de flores o militares y pantalones blancos de lino. La paz que disfruta Gideon, mojito en mano, en los descansos de la Conferencia Pedagógica Internacional en la que participa como conferenciante se ve rota con una serie de incidentes provocados por un grupo rebelde antisistema. Los problemas persiguen a Gideon, y éste cuando los huele no puede evitar acercarse: así que la fiesta está servida. Especulación inmobiliaria, corrupción política, secuestros, asesinatos, y tráfico de drogas con conexiones en Nueva York se mezclan en las siempre complejas tramas de la serie. El espíritu antropológico de Gideon se despierta de nuevo por la ancestral raza indígena de la isla pero sobre todo por el personaje de Tiberius, un ser inocente y angelical que desconcierta por su ingenuidad naïf.

Paraiso explosivoEl salario del Diablo

Algo de chispa se pierde habitualmente cuando Gideon abandona Manhattan, las tramas a pesar de ser interesantes desubican un tanto a Gideon que se convierte en un hombre de acción más que nunca. Podemos decir que esta entrega junto a El último vuelo a Coramaya son las dos cintas más flojas de la serie. Curiosamente en este capítulo se trabaja un aspecto que habitualmente se deja de lado y que en este toma cierto protagonismo: Louis Gossett es un seductor. A medida que avanza la trama y sus reuniones con la cónsul norteamericana, una agradable negra de mediana edad, entre ellos se va desarrollando una cierta atracción. Cuando por fin tienen algo parecido a “una cita”, esta se va al traste. Otra vez Gideon se queda a las puertas del amor. A la próxima irá la vencida.

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CATALOGANDO A LOUIS GOSSETT, JR. PARTE II: TRAS EL OSCAR AL MEJOR ACTOR SECUNDARIO

Alto, delgado, cabeza rapada, andar desgarbado. No es otro negro más con mostacho. Tampoco se trata de otro secundario más de color dando réplica o haciendo el contrapeso cómico o dramático a la estrella de raza blanca de turno… Actor de registro ilimitado, capaz de encarnar al ser más despreciable y antipático del mundo y también al más entrañable y cariñoso que uno pueda imaginarse. Durante toda la década de los ochenta el recuerdo de su imagen ha quedado grabada en mi recuerdo tras salir de muchas dobles sesiones de barrio. Temible cuando escupe la ira desde sus enrabietados ojos, adorable cuando sonríe cigarro en boca y sus oscuros ojos iluminan su rostro y toda la pantalla.

Louis Gossett, Jr. pertenece a la generación de actores negros posterior a la irrupción de Sidney Poitier, el primer gran actor de color en ser reconocido como una estrella y merecedor de una estatuilla de la Academia. La suya es una generación de actores que bailaba entre los papeles de protagonista en películas “blaxploitation” ( filmes realizados por y para un público de raza negra ávido de historias en las que verse totalmente identificado, color de la piel incluido) y los roles secundarios en películas protagonizadas por estrellas (o actores del montón) de raza blanca: compañeros del policía protagonista, profesores, campesinos del Sur más profundo, músicos de jazz, ladrones, delincuentes y ciudadanos de baja estofa. Entre el primer grupo de actores podemos destacar a Fred Williamson, Richard Roundtree, Jim Kelly o Melvin Van Peebles, y en el segundo grupo a nombres como: James Earl Jones, Yaphet Kotto, Billy Dee Williams o Paul Winfield.

Actor and a gentlemanFirmada b y n

En el horizonte, la nueva generación de actores afroamericanos que compite con los actores de raza blanca en el mismo ring y bajo las mismas reglas. Protagonistas de series de televisión y de éxitos de Hollywood; Bill Cosby, Richard Pryor o el rey de los ochenta en lo que a piel oscura se refiere, Eddy Murphy. Todos ellos estrellas de la comedia, como si únicamente hacer el payaso fuese acompañado del éxito. Generación que acabará siendo superada por la que hoy en día reina y colecciona premios de la Academia; Morgan Freeman, Will Smith, Jamie Foxx o Forest Withaker.

Oficial y caballero (Officer and a Gentleman, 1982, Taylor Hackford)

¡Señor si Señor!

Louis Gossett tiene el privilegio de ser el primer actor negro en ganar un Oscar al mejor actor secundario por su papel de Sargento Emil Foley en Oficial y caballero. Vista hoy en día, la película resulta una propuesta un tanto rancia y añeja. Una historia de amor que destila un aroma bastante trasnochado provocado por la esencia y trama principal de la historia: mujeres sin futuro que trabajan en una fábrica en busca y captura de un soldado Oficial y caballero postermarine que les arregle el futuro. A pesar de todo, la película está narrada con bastante sobriedad y con un estilo muy “negro” por parte de Hackford, gracias entre otras cosas a su fotografía gris -que entristece continuamente la pantalla- y al carácter de sus protagonistas: personajes sin rumbo ni futuro, destinados al fracaso y a repetir los errores de sus progenitores. Y entre toda esta maraña de funestos acontecimientos encontramos a Louis Gossett, Jr. en el papel del sargento Foley, un auténtico hijo de puta que tiene como misión convertir en marines y en definitiva en “hombres” a un grupo de inútiles y auténticos losers. La actuación de Gossett es, sin ninguna duda lo mejor de la película y un trabajo que creará escuela. Posteriormente veremos a crueles instructores muy similares en La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 1987, Stanley Kubrick) o El sargento de hierro (Heartbreak Ridge, 1986, Clint Eastwood). Ese sargento implacable, duro, inviolable, intransigente, dispuesto a destrozarte y a hacerte abandonar el barco a las primeras de cambio y así tu noble propósito de ser un soldado. Si quieres algún día lanzar tu gorra al cielo y celebrar tu graduación tendrás que sufrir a este negro durante cinco años. Mucho más infernal que tus peores pesadillas: no es Freddy Kruegger, es Louis Gosset, Jr que se acaba de quitar la gorra.

¿Y después del Oscar? Además de no dejar nunca de trabajar en televisión, medio que realmente le permitió ser el gran protagonista, encontramos a Gossett como secundario en varias cintas de acción, aventuras y de género fantástico, que hoy en día son auténticas obras de culto, olvidadas y eternas, oportunistas e imprescindibles. ¡Vamos a catalogar algunas de ellas!

 

Jaws 3-D: El gran tiburón (Jaws 3-D, 1983, Joe Alves)

Mordiscos tridimensionales

La tercer entrega de la saga iniciada por Steven Spielberg, es la primera película para la gran pantalla en la que participa Gossett. Tal y como indica su título se trata de un filme en el formato 3D anagífico que tanto se puso de moda a principios de los ochenta y que al igual que con Viernes 13 3D, aprovecharon el hecho de ser la tercera parte para añadirle la letra D y así potenciar la idea del formato.

Tiburón 3 solucionando el desastreTiburon 3, sonriendo

La puesta en escena de la película está totalmente condicionada al formato tridimensional en un cúmulo de planos en los que diferentes objetos se acercan a la pantalla. Imaginamos que en las salas de cine, su visionado causaría algún que otro susto: cuchillos, gotas de sangre,… hasta el propio tiburón blanco escapa de la pantalla para pasarse a nuestra dimensión.

A pesar de que el jefe de policía Brody (Roy Scheider) ya no aparece en esta entrega, la maldición de los Brody no desaparece. Aquí son sus hijos los que se enfrentan al temible monstruo acuático, esta vez creando el caos en un moderno parque acuático. Uno de los Tiburon 3 d posteraspectos más destacados reside en la fusión entre cine de terror y película de catástrofes tan de moda en la década pasada. A las habituales escenas de acecho submarino y posteriores ataques se le añaden secuencias donde la confusión y el pánico se apoderan de la multitud cuando el gran tiburón invade el parque.

Louis Gossett, Jr. interpreta el rol secundario del director del parque acuático: un personaje vil y pusilánime, interesado únicamente en el éxito inmediato de su empresa a toda costa, incluso por encima de las vidas de sus clientes. Al igual que en muchas de las películas de la época, Gossett es el único negro de la cinta.

 

Enemigo mío (Enemy Mine, 1985, Wolfang Petersen)

Infierno en el espacio exterior

Enemigo mío es una curiosa película de ciencia-ficción que recoge la idea esencial de uno de los clásicos de John Boorman Infierno en el pacífico (Hell in the Pacific, 1973), si en aquella ocasión eran dos soldados, uno americano y otro japonés que quedan atrapados en una isla desierta del pacífico; en la película de Petersen se trata de un humano y un “drac”(seres similares a reptiles) que se encuentran en un inhóspito planeta. Solos y enfrentados como enemigos tras varias batallas poco a poco irán congeniando como única solución a su supervivencia hasta convertirse en algo parecido a una típica pareja. Dennis Quaid interpreta al humano y Gosset al “drac” que totalmente maquillado e irreconocible, consigue hacer un gran trabajo interpretativo gracias a su manejo físico del cuerpo, la voz y sobre todo la expresión de sus ojos.

Enemigo mío posterkinopoisk.ru

La película que en su primera mitad es un sobrio ejercicio de estilo al igual que lo era el filme de Boorman, poco a poco se convierte en un espectáculo palomitero y sensiblón, muy típico de productos de la época, edulcorados mainstreams en la línea del E.T. de Steven Spielberg o de Cocoon (1985, Ron Howard).. Para el recuerdo queda una de las secuencias más psicotrónicas de la década: el parto que sufre Gossett (se trata de seres hermafroditas) dando a luz a un pequeño “drac”. Es la parte más curiosa de la cinta, parecida al drama costumbrista de un matrimonio de seres de diferentes planetas.

 

Águila de acero (Iron Eagle, 1986, Sidney J. Furie)

Yo también quiero ser piloto

Este es sin lugar a dudas uno de los títulos más míticos de su época. Hoy en día totalmente olvidado, causó furor y colas en las salas de cine y a continuación largas jornadas de espera en los videoclubs a la espera de quedar libre y poder alquilarla. Tal fue su éxito que generó una saga siempre interpretada por Gosset en el papel del Coronel Chappy Sinclair.

Su trama es una combinación de cine de acción con aviones de guerra (siempre los F16) al estilo de Firefox, el arma definitiva (Firefox, 1982, Clint Eastwood) o del otro gran título del subgénero, Top Gun, ídolos del aire (Top Gun, 1986, Tony Scott), junto a la película de aventuras de adolescentes como Los Goonies y el cine bélico de rescate en la línea de Rambo: Acorralado- Parte II (Rambo: First Blood Part II, 1985, George Pan Cosmatos) o Desaparecido en combate (Missing in Action, 1984, Josesph Zito).

La trama es tan disparatada y efectiva que pone los pelos de punta: un piloto americano es detenido y secuestrado por un gobierno islamista radal (¿yihadista?) del Medio Este cuando volaba su espacio aéreo. Una vez sentenciado a muerte, su hijo, un estudiante de piloto, se encargará de montar un plan junto a sus amigos para liberar a su padre. ¿Qué pinta Gossett? Pues ante todo dar seriedad y algo de coherencia a este desaguisado, y después ayudar al chaval a montar la operativa de rescate.

De esa manera, con la ayuda de su cuadrilla de amiguetes, todos hijos de militares y personal de inteligencia americana, planean el robo de dos F16 para ir al meollo del asunto. Aguila de acero posterAsí la trama pasa de la comedia juvenil, a un derivado de película de espionaje y entrenamiento, hasta la parte final que es un puro ejercicio bélico, con secuencias aéreas muy bien filmadas. ¿Y los islamistas? Quedan hechos añicos por culpa de un niñato imberbe. El papel de Gossett tiene mucho del sargento Foley de Oficial y caballero, aunque en esta ocasión su carácter es algo más templado y se muestra mucho más cariñoso con su pupilo. La trama es una relación entre mentor y alumno, entre padre e hijo. Gossett no solo enseña a su alumno todos los secretos del pilotaje y de las secretas operaciones militares sino que mueve el culo al ritmo de James Brown como lo que es, un auténtico soul man.

El templo del oro (Firewalker, 1986, J. Lee Thomposon)

Cuando Louis encontró a Chuck

Esta simpática cinta de aventuras supuso el encuentro entre Chuck Norris y Louis Gosset, Jr. y a su vez el granito de arena de este último en el mítico universo de la productora Cannon. Tuve la suerte de ver esta película en el cine siendo muy pequeño aún sin ser consciente de quiénes las interpretaban. Tan solo recuerdo que me lo pasé muy bien, que era muy divertida y la acción era frenética. Vista hoy en día entiendo porqué me gustó tanto.

El templo del oro, los tresEl templo del oroLa química entre los dos actores es fantástica, Gossett está en su salsa y sonríe tan felizmente que por primera vez vemos lo amplio que son sus encías.  Y en cuanto a Chuck, si alguien duda de su esfuerzo por actuar y acercarse a algo parecido a un actor, esta cinta es la mejor muestra de ello. Y para ayudarle en su cometido, además del bueno de Gossett, está otro mítico personaje de la Cannon, el director británico J. Lee Thompson. Lejos quedan Los cañones de Navarone (The Guns of Navarone, 1961), pero quién ha dirigido uno de mis títulos favoritos de aventuras exóticas como es La India en llamas (North West Frontier, 1959), no puede salir más que airoso de una aventura al más puro estilo Indy/Allan Quatermains. Ver a Chuck en plan seductor, soltando bromas a diestro y siniestro, puro en boca no tiene precio. No faltan las buenas patadas de kárate, búsqueda de oro, chica rubia y guapa, peleas en bares, persecuciones y mucho, muchísimo cartón piedra. Chuck besa igual de mal que siempre y Gossett se enfada como nunca. Imprescindible.

 

El rector (The Principal, 1987, Christopher Cain)

Hay un nuevo jefe en la escuela

El rector entraría dentro del subgénero de dramas violentos en escuelas con alumnos conflictivos con títulos como Curso 1984 (Class of 1984, 1982, Mark L. Lester),  Mentes peligrosas (Dangerous Minds, 1995, John n. Smith) o  El sustituto (The Substitute, 1996, Robert Mandel). En todas ellas encontramos centros educativos más parecidos a cárceles donde reina la violencia y sus alumnos son peligrosos delincuentes armados que trafican con drogas y no pestañean a la hora de asesinar a compañeros, violar a profesoras de inglés o directamente quitarse de encima al director del centro.

El rector es posiblemente la mejor de toda esta serie de películas, en las que brilla con luz propia la presencia de James Belushi, que hace el único papel que sabe hacer: el de James Belushi. Antipático, borde, desaliñado, bebedor, interpreta otro loser más en su carrera que 

El rector posterpasa de profesor sin motivación alguna a director de uno de los institutos más peligrosos de la zona. Belushi tiene el suficiente orgullo y amor propio como para reaccionar a tiempo e intentar poner orden a su manera. La película es un típico producto de la época, con buen ritmo y bastante bien filmado y con la presencia de la siempre dulce Rae Dawn Chong haciendo de joven profesora. Los cabreos que pilla Belushi son antológicos y dan paso a innumerables secuencias de acción y peleas, no es una escuela, es la jungla. Gossett intepreta al jefe de seguridad del colegio, un tipo maduro que las ha visto de todos los colores y que congenia rápidamente con Belushi. A pesar de compartir póster con James “Iker Jiménez” Belushi, su aportación a la película es bastante secundario, aunque da la suficiente seriedad como para dignificar aun más la propuesta. Una gorra y un bate de baseball: lo suficiente y necesario para poner orden en clase.

CATALOGANDO A LOUIS GOSSETT, JR. PARTE I: AS GIDEON OLIVER (TONGS/KENNONITE/EL ÚLTIMO VUELO A CORAMAYA)

No hay ninguna duda de que las series de televisión viven, desde hace poco menos de una década, una época de esplendor. Incluso algunos críticos y consumidores manifiestan que la calidad de algunas de ellas es superior al nivel de la oferta de filmes que llegan a las salas cinematográficas. No les falta razón, pero la televisión ya desde sus inicios siempre ha ofrecido magníficos productos de ficción con un único objetivo: que sus espectadores no levantasen el culo del sofá y dejasen la excursión al cine para otro día.

El fugitivo Deadwood 2

De esta manera, grandes cineastas y actores comenzaron trabajando para la pequeña pantalla; otros se refugiaron en ella cuando sus carreras cinematográficas apuntaban un ligero declive, y otros simplemente no han dejado nunca de trabajar en la tele; alternando un medio con otro. Si uno escarba en la memoria y en la dvdteca encontrará grandes series que se han ido realizando a lo largo de la historia. Desde La Dimensión Desconocida (The Twilight Zone, Rod Serling, 1959-1964), pasando por El fugitivo (The Fugitive, 1963-1967), Canción triste de Hill Street (Hill Street Blues, Steven Bochco, 1981-1987), Bonanza (David Dortort y Fred Hamilton, 1959-1973) hasta terminar en nuestros días con obras de culto como Deadwood (David Milch, 2004-2006) o The Wire- Bajo escucha (The Wire, David Simon, 2002-2008).

El protagonista de este artículo es uno de esos actores que comenzó trabajando en infinidad de series de televisión hasta que un día la fama y la resonancia por conseguir el Oscar al mejor actor secundario lo catapultó al estrellato internacional. En algunos casos un premio así te da la oportunidad de trabajar con los directores más prestigiosos y acceder a los papeles más codiciados. No es el caso de Louis Gossett, Jr. Después de ganar el Oscar en el año 1982 por su papel en Oficial y Caballero (Officer and a Gentleman, Taylor Hackford, 1982), siguió su carrera como actor secundario o coprotagonista en varias películas de acción y aventuras, que a pesar de estar hoy en día un tanto olvidadas, son auténticas obras de culto. Podría parecer que la carrera de Louis Gossett Jr. entró en declive varios años después del Oscar, pero un leve repaso a su carrera confirma que no es así. Nunca dejó de trabajar para la pantalla catódica combinándolo con el cine, demostrando siempre ser un grandísimo actor con infinidad de registros.

Louis Gosse OscarGideon 4

La serie Gideon Oliver es un magnífico ejemplo. Serie de finales de los años ochenta interpretada por el actor de color Louis Gossett, Jr, creada por Dick Wolf y producida por Universal TV y Wolf Films para la sección de la ABC “The ABC Mistery Movie”. Está compuesta por cinco episodios de dos horas con tramas independientes de corte dramático/criminal muy en la línea de las famosísimas Kojac o Colombo. En ellas encontramos a Gideon Oliver, un profesor de Antropología de la Universidad de Nueva York que se ve inmerso en varias tramas criminales que implican a alumnos o viejos amigos suyos, pero que sobre todo enfrentan a diferentes culturas en conflictos aparentemente irresolubles y que a menudo situan a Gideon ante un compromiso ético y moral. Sin ser un detective privado, Oliver investiga y recopila pistas para encontrar la verdad. No es un hombre de acción pero en ocasiones su vida corre peligro y se defiende demostrando su manejo en artes parciales. Es un mediador, un hombre de paz, un embajador norteamericano en su propio país, conocedor de infinidad de culturas, ha viajado por todo el mundo, estuvo en la guerra de Vietnam, conoce al hombre y su mejor arma es su sentido común y empatía. Gran conversador, amante de la buena comida no está lejos de personajes como Hercule Poirot o el Padre Brown, con la diferencia que en su caso no siempre el objetivo es descubrir quién cometió el crimen, sino evitarlo.
La serie fue cancelada tras el quinto episodio pero en España tres capítulos se distribuyeron en vhs por CIC, y yo los tengo en mi poder! Es hora de catalogarlos!!

 

Tongs (emitido el 13 de marzo de 1989) dirigido por Alan Metzger

De los tres episodios que he podido ver sin lugar a dudas es el mejor de todos. Ambientado en Manhattan nos muestra a Gideon en su vida diaria, impartiendo clases a un pequeño grupo de alumnos, en sus paseos habituales así como la relación con su hija. Hace frío, Gideon va ataviado con gabardinas, pesados abrigos y bufandas, diferentes sombreros y gorros de piel protegen su calva del duro frío neoyorquino.
Uno de los alumnos de Gideon de origen chino se ve impliacado en un torbellino de violencia que estalla entre el clan Tong al que pertenece su familia, la sociedad que han formado la familia china enemiga de estos y el clan italiano de Little Italy. Tommy Li que decidió apartarse de la senda que marcaba la herencia mafiosa de su gen familiar para estudiar Antropología, se convierte en una especie de Michael Corleone que no puede evitar agarrarse a los lazos de sangre, aunque estos sean contrarios a su forma de ver la vida. Al igual que en El Padrino (The Godfather, Francis Ford Coppola, 1972), este sufre una conversión que le acaba convirtiendo en el jefe de la familia tras pasar del diálogo y el análisis a la venganza y la violencia.

Gideon 6Tongs

Louis Gossett, Jr. inaugura su papel como Gideon Oliver, más orondo de lo que se le había visto en anteriores películas, se muestra como un hombre amable, divertido y entregado a su profesión y a sus alumnos. Gideon cumple la función de mentor y persona que intenta allanar el difícil camino que ha emprendido su pupilo.
Tongs funciona por su duración más como una tvmovie que como capítulo. Filmado con sobriedad y elegancia, se nota un presupuesto elevado en algunas de sus secuencias como el tiroteo inicial en el restaurante chino, la procesión en Chinatown y varias secuencias nocturnas iluminadas con gran efectividad dramática. Además del excelente trabajo de Gossett, Jr. el filme cuenta con excelentes secundarios como John Amos y James Hong.

 

Kennonnite (emitido el 22 de mayo de 1989) dirigido por Bill Duke y Larry Gross

Gideon abandona la fría Manhattan por una indefinida zona del medio oeste americano donde reside una comunidad cultural y étnico-religiosa llamada los Kennonnite; algo así como una comunidad Amish. Prácticamente aislados del resto del mundo y anclados en las viejas tradiciones, costumbres y formas de vivir (visten al estilo del S XVII, endogamia reproductiva); su apacible vida de trabajo y tranquilidad se ve alterada cuando un malhumorado e intransigente vecino del pueblo más cercano aparece asesinado y el principal sospechoso resulta ser un miembro de la comunidad.
Louis Gossett, Jr., viejo amigo del patriarca de los Kennonnite, llega para ayudar a sus viejos amigos e intentar mediar entre las dos comunidades con odios que se han ido generando a lo largo de décadas, además de la sombra negra y oscura de una gran corporación que quiere apoderarse de sus tierras . El aspecto más interesante del episodio reside en varios personajes que se mueven entre el viejo modo de vivir de su comunidad y la libertad de haber vivido la experiencia del mundo real. Estos personajes se debaten entre el amor, la pasión y la ambición que les produce el mundo exterior y su compromiso por un férreo modo de existencia.
Gideon, que luce durante toda la película una gorra de los Yankees, despliega todas sus artes diplomáticas o no; porque la violencia no tarda en aparecer en las soleadas y doradas plantaciones de trigo y maíz. La trama se desarrolla esta vez en forma de thriller dramático con varios giros que van sorprendiendo al espectador incluyendo una inesperada revelación final. Realizada de nuevo con elegancia y oficio destacan algunas secuencias de suspense y nos regala una de las primeras interpretaciones de una jovencísima Melissa Leo en un ambiguo e intrigante papel.

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El último vuelo a Coramaya (The Last Plane From Coramaya) (emitido el 10 de abril de 1989) dirigido por Randy Roberts

Gideon Oliver viaja en esta ocasión hasta Coramaya, una fictícia isla caribeña que vive bajo un régimen dictatorial cuyo destino se precipita hacia una guerra civil que mantiene al país en una constante alarma. El motivo de su viaje es la desaparición de un arqueólogo viejo amigo suyo que hace semanas no ha dado señales de vida.
Gideon, acompañado de varios amigos periodistas que esperan con ansiedad la noticia de la caída del actual gobierno, ayudan a Gideon a saber que ha pasado con su viejo amigo. Al igual que en Kennonite, la trama se desarrolla a modo de thriller combinado esta vez con el género de aventuras, y por primera vez con elementos románticos, sí; porque Louis Gossett Jr. también sabe amar. Unas viejas figuras de arte isleño hechas con oro, una atractiva artista y mujer de negocios, la presencia de los rebeldes y su lucha; hacen de este capítulo el más trepidante y también el más violento y triste, ya que Gideon verá como varios de sus compañeros son asesinados. Gosset Jr. tiene en este capítulo la oportunidad de mostrar registros más arriesgados que en las anteriores entregas: furia, desolación, llanto, desesperación.
Combinando elementos de El año que vivimos peligrosamente (The Year of Living Dangerously, Peter Weir, 1982), El halcón maltés (The Maltese Falcon, John Houston, 1941), la desafortunada tradución del título original desorienta y cambia radicalmente el sentido del filme, ya que el vuelo al que el título original se refiere es el último que sale de Coraymaya y no el último que parte hacia la isla. Todo converge, al igual que en muchas otras películas en un punto final que es un avión que dejará atrás el horror y el infierno en busca de una nueva vida. La salvación y la resolución de la trama están a las puertas de embarque de ese vuelo. Como es habitual en esta serie, la realización es muy eficaz así como el trabajo de todos los actores, incluyendo la atractiva Julie Carmen, actriz de origen latino y que tuvo a finales de los ochenta cierto éxito gracias a filmes como Un lugar llamado Milagro (The Milagro Beanfield War, Robert Redford, 1988) y Noche de miedo II (Fright Night Part II, Tommy Lee Wallace, 1988).

El ultimo vuelo a CoramayaCoramaya

El final es realmente sorprendente por lo crudo y contundente: Gideon convence al personaje de Julie Carmen para que abandone la isla y marche con él a USA. Tras varios giros en los que no quedaba claro si su papel es el de heroína o villana, finalmente, los dos van a coger el avión para cambiar sus vidas y se produce un tiroteo en las escaleras automáticas. Ella muere. Me encanta que los guionistas trabajen este tipo de ideas. Para una vez que Gideon se lanza al amor (nunca explícito, sino más bien sugerido) apenas dura unos instantes. Sin concesiones.

Si queréis acabar de comprobar que Louis Gossett, Jr. está en plena forma, echad un vistazo a Boardwalk Empire (Terence Winter, 2010-) y su papel de Oscar Boneau. Ahí sigue.

20 AÑOS SIN STEVE JAMES PARTE II: SECUNDARIO DE COLOR A SUELDO PARA LA CANNON

Sin duda, Steve James será recordado sobre todo por sus papeles secundarios para algunas producciones de la Cannon Films en los años ochenta: siete películas en cuatro años es el legado que nos deja. Es el momento de catalogar a Steve James en su época Golan-Globus.

 

El guerrero americano (American Ninja, Sam Firstenberg, 1985)

La fiebre ninja ya se había desatado unos años antes gracias entre otras, a la propia Cannon con títulos como  La justicia del ninja (Enter the Ninja, 1981) dirigida por Menahem Golam y La venganza del ninja (Revenge of the Ninja, 1983) del propio Firstenberg. La serie de televisión Master (1984) creada por Michael Sloan y protagonizada por Lee Van Cleef y Sho Kosugi también contribuyó a ello. Tras cada bomba de humo lanzada por estos ninjasCon su mujer aparecían infinidad de títulos con tipos vestidos de negro lanzando estrellas con puntas afiladas en un plano para encontrarnos en el siguiente la estrella ya clavada en la pared y precedida de un veloz silbido. Pero sin duda El guerrero americano es el gran clásico del cine de ninjas y el que definitivamente puso de moda la ninjamanía. A pesar de su básico planteamiento,  a algunas incoherencias narrativas y  a desproporcionadas coincidencias como toda la subtrama de Dudikoff con su maestro, la película es entretenida, con buenas secuencias de acción, muy bien filmadas y coreografiadas.  Michael Dudikoff siempre quedará en nuestro recuerdo como el ninja americano inaugurando una saga que daría hasta cuatro secuelas en claro proceso degenerativo a medida que estas se iban sucediendo. En cuanto a nuestro protagonista Steve James, se nos presenta como un soldado del ejército reticente y desconfiado de Dudikoff pero acabará convirtiéndose en su mejor amigo. Interpreta a Curtis Jackson, que representa su rol habitual en  la saga ninja y en general en muchas de sus películas en la  Cannon: divertido, ligón y mujeriego, dispuesto a quitarse la camiseta a las primeras de cambio, impecable en la lucha de la espada. En esta primera entrega además, tiene el lujo de destrozar el helicóptero de los villanos de un certero bazucazo.

 

Delta Force (The Delta Force, Menahem Golam, 1986)

Ya he hablado en alguna ocasión de este clásico de la Cannon a raíz del tema del rescate y Delta belga forcecomo lo solucionaban Chuck y Menahem: por la vía expeditiva y con la diplomacia brillando por su ausencia. Sin un personaje en la trama como Kofi Annan que podría haber llegado  a interpretar Morgan Freeman (nunca es tarde si el conflicto es grave), nuestro querido hombre de color,  intrepreta a Bobby, que lejos de ser  experto en el diálogo, es uno de los soldados del grupo de élite comandado por Chuck Norris y Lee Marvin. En esta ocasión encontramos a Steve en un rol mucho más secundario de lo habitual en sus películas con la productora, sin embargo  su fuerza y presencia no pasan desapercibidas y tiene algún momento de lucimiento como en la secuencia inicial del filme.

 

Más allá de las líneas enemigas (Behind Enemy Lines, Gideon Amir, 1986)

Esta cinta, totalmente olvidada hoy en día, es un correcto filme bélico interpretado por David Carradine y ambientado en la guerra de Vietnam. Su estructura y desarrollo es tan parecido a Desaparecido en combate 2 (Missing in Action 2: The Beginning, 1985, Lance Más allá de las líneas enemigasHool) que podríamos considerarlo un xploit de esta; práctica por otra parte, muy habitual en la productora Cannon: copiarse a ellos mismos.  La trama gira en torno a la huida de unos prisioneros de guerra americanos durante los últimos días del conflicto bélico junto al propio capitán del campamento en el que estos están presos, ya que este quiere también huir a los Estados Unidos. El conflicto se aliña con un tesoro que transporta el capitán y que acaba convirtiéndose en motivo de disputas entre el grupo. Steve James interpreta al cabecilla de los soldados más veteranos del campamento. Su papel es sobrio y eficaz, coherente a la propuesta seria y realista del filme. Por supuesto cuando llega la acción es el primero en quitarse la camiseta y poner las cosas en su sitio.

 

La fuerza de la venganza (Avenging Force, Sam Firstenberg, 1986)

La fuerza de la venganza es una de las mejores películas de acción realizadas por la Cannon: sangrienta, trepidante, contundente  y violenta es una joya a redescubrir llena de elementos interesantes que la convierten en un clásico de culto y una de mis favoritas de la productora.

La secuencia inicial se sitúa en los pantanos de Nueva Orleans. Nos muestra a dos hombres huyendo de cuatro tipos con horribles máscaras y provistos de armas ancestrales en una auténtica caza al hombre.  Este principio y toda la parte final de la película están inspirados directamente en el clásico de aventuras de la RKO El malvado Zaroff (The Most Dangerous Game, 1932, Irving Piche y Ernst B. Shoechsask): la historia de un loco queLa fuerza de la venganza vive en una pequeña isla perdida cuyo juego preferido es la caza al hombre.  En este sentido también prefigura y se adelanta unos años a Blanco humano (Hard Target, 1993, John Woo), no solo en ciertos aspectos de la trama como la idea del hombre que caza al hombre, sino también en la elección de la decadente Nueva Orleans como escenario del filme: pantanos de grandes árboles, paisajes aderezados con lluvias torrenciales y avenidas llenas de viejas mansiones de la época colonial francesa.  ¿Y en medio de estos dos grandes bloques? Aquí encontramos una trama de corrupción política en la que un grupo de la élite empresarial de corte ultraconservador y racista siembra el terror en todo el estado Luisiana. La toman directamente con el personaje que interpreta Steve James; un candidato a senador de color  y que por supuesto está en contra de todas las actividades ilegales de este grupo denominado El Pentágono.  Steve James, Michael Dudikoff y Sam Firstenberg vuelven a unir sus fuerzas en un producto con elementos genuinamente Cannon, como por ejemplo el grupo de líderes del movimiento Pentágono formado por hombres respetables de la sociedad que a la vez son asesinos despiadados que disfrutan jugando a la caza del hombre. La película tiene un buen ritmo narrativo y sus escenas de acción están muy bien ejecutadas, algo por otra parte habitual en las películas de Firstenberg.  Hay una secuencia que me gusta especialmente y es en la que el personaje interpretado por Dudikoff (llamado Matt Hunter al igual que el de Chuck Norris en Invasión USA) busca en los pantanos a su hermana que ha sido secuestrada por el Pentágono. Llega hasta un poblado en el que se está celebrando una fiesta Cajún: Avenging Force los dos juntoshombres barbudos con camisas de cuadros y tejanos bailan con sus mujeres de largas cabelleras, comen carne y beben cerveza. Rifles en mano, los lugareños miran a Dudikoff desafiante, hasta que este llega a una casa prostíbulo en la que un travesti le recibe y le ofrece una niña virgen “que seguro le gustará muchísimo”.  Se trata de una secuencia que recuerda a La presa (Southern Comfort, 1981, Walter Hill) por su tono lúgubre y decadente, y a la vez resulta extraña ya que en esta comunidad de ciudadanos de los pantanos, se esconden los líderes del Pentágono, como si estuvieran también ellos en su auténtico hogar; la América más profunda y olvidada que ellos quieren reivindicar.

Steve James se libra por fin de su habitual cliché de colega gracioso y mujeriego de Dudikoff para interpretar a un hombre íntegro y dedicado a su compromiso con la comunidad, buen padre y  esposo. Todo esto hasta que matan a su hijo, se quita la camiseta, enseña sus músculos y comienza su investigación y cruzada en contra de los villanos. Al contrario que en otras ocasiones, su personaje acaba muriendo de forma heroica, acribillado a tiros después de salvar a uno de sus hijos en una de las secuencias más violentas y espectaculares de la película.

 

El guerrero americano II (American Ninja II: The Confrontation, Sam Firstenberg, 1987)

No tardaron mucho tiempo los productores Menahem Golam y Yoram Globus en pergeñar una secuela a rebufo del gran éxito conseguido por la primera entrega de la saga ninja. El éxito tanto en cines como en los videoclubs, reunió de nuevo al trío Dudikoff/James/Firstenberg en una aventura de los marines americanos. En esta ocasión vuelven a otra isla, repitiendo e instaurando definitivamente la fórmula ninja/isla tropical en una psicotrópica trama. Aquí serán unos villanos con ayuda de un científico quienes secuestran  a soldados americanos para convertirlos en ninjas biónicos que luego utilizaránAmerican ninja 2 para fines criminales. El tono de la película en algunos momentos deriva hacia la comedia con secuencias como la pelea en el bar más parecida a un western al estilo de Le llamaban Trindad (Lo chiamavano Trinità…, Enzo Barboni, 1970) que a una película de artes marciales. Steve James, que en esta secuela coge más protagonismo, consciente del tono paródico de la película saca su vena más cómica y slapstick que combina con sus habituales secuencias de pelea.  En esta ocasión ahonda más en su vertiente donjuanesca con varias secuencias de cortejo que incluyen un ligue con el que se despide junto a los créditos finales. El resultado final es inferior a la primera parte aunque todo el tramo final en la morada de los villanos está repleto de buenas secuencias de acción, correctamente filmadas por Firstenberg.

 

El héroe y el terror (Hero and the Terror, William Tannen, 1988)

El héroe y el terror es uno de los últimos buenos trabajos de Chuck Norris para cine, pocos años antes de que llevara su barba y su porte a la televisión para dar rienda suelta a Walker Texas Ranger, serie creada entre otros por Paul Haggis (¿existe día en el que no se emita algún capítulo en televisión?). Dirigida por su hermano, Aaron Norris, se trata de un correcto policíaco ambientado en Los Ángeles. Chuck es obviamente el héroe, un veterano policía que tiene continuas pesadillas con Simon, un gigante psicópata que representa el terror y al que capturó unos años atrás.

La secuencia inicial, que es sin duda lo mejor de la película, nos muestra uno de estos horribles sueños: Chuck entra en lo que parece ser el escondrijo de la bestia, una casa en la playa llena de cadáveres de bellas jovencitas. La secuencia continua debajo de la casa, entre los troncos que sujetan la casa en el agua, Simon aparece y lo estrangula. La pesadilla se Heroe y el terrorhace realidad cuando Simon escapa de la cárcel. En esta historia encontramos un Chuck mucho más débil y vulnerable ; traumatizado por culpa del psicópata. Vive felizmente en pareja mostrándose más tierno y enamorado que nunca y además está a punto de ser padre, lo que le confiere aun más humanidad si es posible. También se desprende por primera vez de su pelambrera en el pecho, dejando atrás la imagen de macho salvaje.

Steve James interpreta al colega policía de Chuck y además de animarlo en su sesión de pesas – demostrando quien sigue siendo el más fuerte-  nos regala una de las mejores secuencias de la cinta : Simon una vez fugado se refugia en un viejo e inmenso teatro que acaba de ser rehabilitado, en un claro giro de la trama hacia el clásico de El fantasma de la Ópera de Gastón Leroux en cualquiera de sus mil y una adaptaciones. Tras la desaparición de una joven, James ha de pasar la noche en el teatro vigilándolo y este lo hace a su manera; lleva un radiocasete al más puro estilo ochentas, pone música clásica y hace footing por todo el recinto hasta que Simon aparece. Aunque todos sabemos que Steve realmente podría haber terminado con Simon, acaba estrangulado. En fin…, exigencias del guión, y si hubiera sido así ¿qué habría hecho Chuck el resto de la película?

 

El guerrero americano III (American Ninja III: Blood Hunt, Cedric Sundstrom, 1989)

No hay dos sin tres, eso pensaron los responsables de la Cannon, así que se lanzaron a la producción de la tercera entrega de la saga ninja. Dudikoff y Firstenberg no lo debieron ver muy claro (a pesar de que Dudikoff regresó en la cuarta entrega) ya que no participaron. Pero Steve James sí , no lo dudó. El guerreo americano III combina elementos como un American ninja 3trofeo de artes marciales extraído  de Contacto sangriento (Bloodsport, Newt Arnold, 1988) con un refrito de ideas que aparecían en las dos entregas anteriores: tenemos una isla caribeña, villanos que fabrican ninjas biónicos, peleas en un bar, un científico, algo de tráfico de drogas, refrito cuyo ingrediente final es la habitual mágica coincidencia narrativa de la saga. El tipo que mató al padre de David Bradley (el nuevo ninja americano, carente de cualquier atisbo de carisma) cuando este era pequeño, es ahora uno de los villanos que planean secuestrarlo durante el torneo.

Lo mejor de la películas es sin duda la presencia del bueno de Steve. Más consciente que nunca del disparate en el que está implicado no deja de hacer bromas sobre el hecho de encontrar ninjas allá donde lleve sus músculos riéndose de todo y de todos y sin dejar nunca de dar la talla a la hora de poner las cosas en orden. En esta tercera parte, la última en la que apareció, se convierte en el auténtico protagonista y rey de la función, afortunadamente para él, los ninjas dejaron de molestarle para siempre jamás.

20 AÑOS SIN STEVE JAMES PARTE I: NEGRO, FUERTE Y BUEN ACTOR

Hay una pregunta que de vez en cuando aparece en mi vida, de repente y sin preparación alguna: “¿A qué no sabes quién se ha muerto?”  “No, no lo sé, ¿cómo lo voy a saber? Podría ser cualquiera”. Y en décimas de segundo pasa por tu cabeza una lista de nombres, algunos familiares que descartas ya que la pregunta no es ni mucho menos la forma más adecuada de encarar la muerte de un ser querido. Los nombres desfilan: el Papa, Fidel Castro, Bill Cosby, Kirk Douglas, Di Stéfano, Sara Montiel (no, Sarita ya nos dejó)… y sin atreverte a decir un nombre contestas: “No, no lo sé, ¿quién ha muerto?” A partir de este funesto acertijo hemos descubierto el fin de los días de históricas personalidades; Lady Di, Juan Pablo II, El Fary, Ángel Cristo, el Rey (no, que el Rey aún no ha muerto, lo siento), así como vecinos del barrio, parientes lejanos, en fin, la vida, ellos se van y tú te quedas, y por eso entre otras muchas cosas lo puedes contar.

En estos tiempos actuales de hiperconexión y sobreinformación de la red, uno se entera de la desaparición de una persona prácticamente al instante. Te dan el nombre y haces una parábola temporal próxima a un recuerdo no del todo imaginado por Alain Resnais. Steve a lo afroEn USA puedes enterarte de un fallecimiento en California, viajar en avión dos horas y plantarte en Florida antes de que haya sucedido, y si no os lo creéis recordad cómo se las arreglaba Billy Cristal para matar a la madre de Danny de Vito en Tira a mamá del tren (Throw momma from the train, 1987, Danny de Vito) y utilizar el cambio horario para demostrar su inocencia a modo de coartada. Una paradoja temporal similar a esta, pero para nada vinculada a la comedia negra, sino más próxima a la nostalgia emotiva, me sorprendió hace menos de un año al enterarme del fallecimiento de un actor.

Investigando y revisando clásicos sobre la productora Cannon Films, Steve James reapareció (aunque siempre ha ido apareciendo de vez en cuando) con fuerza. Un tipo negro, alto y fuerte, un cuerpo lleno de músculos de acero, elegante bigote y pelo semiafro moderado. Secundario, amigo y compañero habitual de Michael Dudikoff en el arte de la katana y de Chuck Norris en uno de sus últimos policíacos, lo podemos recordar siempre sonriendo, haciendo bromas y seduciendo a bellas mujeres, luchando con movimientos espasmódicos en una curiosa y explosiva combinación de karate, boxeo, ballet, mimo y actuación circense.

Steve James, el negro de El guerrero americano (American Ninja, 1985, Sam Firstenberg). Acudí a IMDB para ver qué había sido de su carrera, que derroteros había tomado tras la desaparición de la Cannon a principios de los noventa: ¿series de televisión? ¿subproductos de bajo presupuesto? ¿direct to video films? ¿ profesor de kárate en alguna escuela de Nueva York…? Pero me quedé en estado de shock  al descubrir que Steve James había fallecido el 18 de diciembre de 1993 víctima de un cáncer de hígado. Se fue con 41 años y llevaba muerto casi 20 años; y yo no lo sabía ¿Por qué nadie me había hecho la famosa pregunta? ¿Por qué?

La historia del cine se escribe a partir de  grandes películas, actores inolvidables, las estrellas más rutilantes, los rodajes más emblemáticos y los Oscars de la Academia, pero también se escribe a partir de las pequeñas historias, rodajes malditos, las películas olvidadas y actores modestos pero inolvidables.  La Cannon y sus películas tienen también su pequeño hueco en la historia del cine.

Cannon GroupCon la ametralladora

Steve James forma parte de la historia de la Cannon, del cine de acción de los ochenta y de la memoria de toda una generación de ávidos cinéfilos/cinégafos, que creció viendo dobles sesiones en cines de barrio y haciendo cola en el videoclub de debajo de casa. Y si no permanece en tu memoria, tranquilo, aquí está este texto para recordártelo.

Steve James nació en Nueva York en 1952. Su padrino, el actor Joe Seneca, al que podemos recordar en películas como Veredicto Final (The Veredict, Sidney Lumet, 1982) o Cruce de caminos (Crossroads, Walter Hill, 1986), le llevaba a ver películas en los cines de la calle 42 de Manhattan desde muy pequeño. Su padre era un trompetista en diferentes bandas que viajaba continuamente por todo el país llevando consigo a su hijo. Estos dos estímulos despertaron en Steve la pasión por el cine, el teatro y en general una gran inquietud artística que le llevó a graduarse en cine en la CW Post College de Long Island, además de ser cinturón negro en kung fu y un especialista en otras artes marciales.

Steve guaperasCachas

Tras comenzar con pequeños papeles en series de televisión y spots de televisión comenzó a trabajar de forma regular como especialista en filmes de acción. Después de su primer papel importante junto a Robert Ginty en El exterminador (Exterminator, James Glickenhaus, 1982) inició una exitosa carrera en roles secundarios y acompañando a estrellas del cine de acción de los ochenta como Chuck Norris, David Carradine o Michael Dudikoff, muchas de ellas bajo el amparo de la Cannon. William Friedkin, que le dirigió en tres filmes le describió de la siguiente manera: “Uno de los actores más agradables, exigentes y profesionales con los que jamás he trabajado”. Cuando falleció víctima del cáncer se encontraba preparando varios proyectos como una serie para televisión escrita por él mismo.

con mikeFirmando autógrafos

Si hay algo que resalta de las películas que hizo durante su carrera, es su presencia física e interpretativa. Incluso en productos de escasa originalidad y calidad como El cazador callejero (Streethunter, 1990, John A. Gallagher)  o sencillamente bodrios como El guerrero americano 3 (American Ninja 3: Bloodhunt, 1989, Cedric  Sundstrom),  no exentos por supuesto de encanto, su trabajo siempre sobresale.

Divertido, irónico, encantador, duro, seductor y por supuesto ágil, rápido y contundente en la lucha, siempre esperando la oportunidad de poder quitarse la camiseta y lucir músculo. Es difícil encontrar en el cine de esa época un actor especialista en secuencias de acción y que a la vez resulte convincente interpretando a un senador o a un preso fugado que provoca una revolución racial, por poner un par de ejemplos de papeles que asumió.

Steve James era un buen actor.

Repasando su carrera en líneas generales podemos agrupar sus mejores papeles en tres grupos de películas: sus trabajos para la productora Cannon, sus trabajos bajo la dirección de William Friedkin y por último sus papeles como protagonista. En las dos siguientes partes de este dossier las analizaremos todas ellas.

Este próximo miércoles 18 de diciembre se cumplen veinte años de su muerte y ahora soy yo quien va preguntado a la gente: ¿A qué no sabéis quien murió hace 20 años?

DEMONIOS EN LA SALA DE CINE. DEMONS DE LAMBERTO BAVA (Y DARIO ARGENTO)

Así presentaba Juan Luís Goas la película Demons (Dèmoni, Lamberto Bava, 1985) la noche del domingo  19 de agosto de 1990 (wikipedia dixit):

Goas, en su tono caracterítico de distantanciamiento y gélido misterio, se muestra especialmente contundente y duro con la película al inicio de su presentación, por muy tarde que fuera la hora a la que se emitió la película su aviso hacia los estómagos delicados está bastante justificado: Demons es una película asquerosa, ultraviolenta y con altas dosis de gore. Pero tal y como remata al final de su intervención, en lo que supone un halago hacia el film, no se trata ni más ni menos que un entrenimiento, trash, desmesurado, rocambolesco y pasado de vueltas, pero un puro y duro disfrute.

Antes de ver la película yo ya tenía grabada en mi mente la imágen publicitaria de la película: unos tipos a contraluz con garras en cuyos oscurecidos rostros destacan unos iluminados ojos.  Se acercan a nosotros dejando ver unos haces de luz a sus espaldas, y encima de ellos la leyenda: Poster Demons“…harán de los cementerios sus catedrales y de las ciudades vuestras tumbas.” Los carteles de las películas durante mucho tiempo y para un gran número de películas, especialmente cintas de terror, acción y aventuras, fueron el principal y único reclamo publicitario que podían ofrecer al público que se acercaba a las salas de cine y sobre todo a las estanterías de los videoclubs. Sin internet, muy poca publicidad en televisión y el merchandansing destinado exclusivamente a superproducciónes de Hollywood, un cartel espectacular, bien dibujado y una frase desafiante hacía posible que cualquier bodrio o subproducto atrajera nuestra atención: la sorpresa o decepeción llegaba una vez te sentabas delante del televisor y la cinta comenzaba a rodar; te habían dado gato por liebre. Te la habían vuelto a dar con queso una vez más; los actores no se parecían en nada a los del poster, las chicas no estaban tan buenas y del helicóptero, ni el lejano sonido quedaba. En el caso de Demons el cartel  está totalmente a la altura de lo que vamos a ver mostrándonos uno de los momentos más conseguidos de la película, y si engaña en algún aspecto es en omitirnos la ingente cantidad de atrocidades y de actos de crueldad demoniaca que nuestros ojos, no tan inocentes, van a presenciar.

Y al rec le di para grabar. No sabía mucho de Lamberto Bava, a penas que era el hijo de Mario Bava, pero si sabía quien era Dario Argento; gatos de nueve colas, pájaros de plumas de cristal y sangre de color rojo muy oscuro. A pesar de que por aquella época ya me había enfrentado a disparates descomunales y apoteósis de vísceras y gore con clásicos como Re-Animator (Re-Animator, Stuart Gordon, 1985)  y Mal gusto (Bad Taste, Peter Jackson, 1987), la cinta italiana me sorprendió e impactó absolutamente: todo tipo de desmembramientos, altas dosis de terror, música heavy, crueldad puramente italiana y además todo sucedía en una sala de cine.  Algo así como un festival sin ser carnaval. Me apresuré a compartir mi descubrimiento con mis hermanas y mis compañeros de colegio, y desde ese día me pregunté: ¿cómo sería ver esta película en el cine?

Veintitrés años después, una secuela por el camino –Demons 2 (Dèmoni 2…l´incubo ritorna, Lamberto Bava, 1986)- e infinitos visionados de la original, Nacho Cerdá me da la oportunidad de revisar Demons en una sala de cine gracias a una de las sesiones del Phenomena Grindhouse, en versión doblada al castellano y con mucha gente. Esta vez la presentación corre a cargo del crítico Sergi Sánchez que actualiza el discurso de antaño empleado por Goas: han pasado más de dos décadas, la nostalgia entorno del grindhouse baña su interesante explicación, nosotros hemos crecido pero el sentimiento y el deseo de pasarlo bien es el mismo, qué digo, es mayor aún, no cada día uno tiene la oportunidad de sumergirse en una experiencia como esta: ver demonios en una sala de cine.

La película va oscilando entre dos deseos y dos sentidos: por una parte quiere ser una película de terror, quiere asustar y sorprender, pero por la otra quiere ser un espectáculo de desmadre gore y de violencia extrema. La primera secuencia pone las cartas sobre la mesa; una chica se queda sola en la estación de metro, se atemoriza y unos pies la persiguen, un peligro la acecha, la música nos acompaña con su pánico que finalmente se resuelve en una falsa alarma: un regalo de dos entradas para ver una película de terror por parte de un tipo siniestro con máscara. Siempre me ha hecho gracia este principio y en general todos los principios de las cintas de terror en las que quieren asustarte en el minuto uno: no lo consiguen. La segunda parte si la consigue.

Moto y katanaCareta en chica morena

Ahora nos encontramos con la parte más interesante de la película, y que vista hoy en día me sigue gustando muchísimo, no por su originalidad pero si por su consecución. Los invitados se dirigien al cine Metropol, en el hall del cine hay varios posters de películas de terror (con alguna de Argento incluida), una motocicleta con un muñeco que lleva una katana en una mano y en la otra una máscara de demonio, ¿homenaje al film de su padre Mario Bava La máscara del Demonio (La maschera del demonio, 1960)? que una chica negra bromenado se pone haciendose una herida en la cara. Y comienza la película que han ido a ver. Se trata de una película de terror puro y duro: dos parejas de jóvenes entran en cementerio, profanan la tumba de Nostradamus!, y encuentran la misma máscara que había en el hall del cine, uno de los chicos se la pone y también sangra. Mientras, otro de los chicos lee un pergamino que supone una profecía; quien se ponga la máscara se convertirá en demonio y traerá consigo el apocalipsis.

Esta parte es muy interesante ya que Bava juega  con diferentes puntos de vista sobre la película de terror que se está viendo: en algunas ocasiones vemos planos generales de la sala de cine con la película proyectándose al fondo, en otras ocasiones vemos a los espectadores viendo la película, toda una fauna variopinta de individuos; una pareja de jóvenes tortolitos enamorados, una pareja madura en su aniversario, dos parejas de jóvenes que aprovechan para ligar, un ciego con su mujer y el amante de ésta que sigiloso se acerca buscando un encuentro sexual, un macho man negro acompañado por dos exhuberante hembras también de color recién sacados de un Harlem romano. Y por último nuestro punto de vista ya que Bava nos muesra la película que ellos están viendo en primer término, convirtiéndonos en unos espectadores más de la sala de cine Metropol en la que  a la postre se desencadenará el terror. Esta secuencia en la sala de cine se convierte en un momento de delicioso metalenguaje cinematográfico muy interesante y divertido gracias al sentido del humor de los personajes: en un apunte constante, y que he de reconocer que de pequeño no había identificado, los personajes son conscientes de que están viendo un xploit de terror, hacen comentarios graciosos y se mofan de la película, comentarios que provocaron las carcajadas de todos los que nos encontrábamos en la sala de cine, convirtiéndonos en cómplices de los personajes. Es más, la cinta ironiza lo suficiente consigo misma como para que los personajes sean también conscientes de lo que son: puras caricaturas estereotipadas con reacciones exageradas, frases imposibles y acciones desmesuradas, lo que da equilibrio al ultragre desmesurado que recorre el metraje.

Finalmente la profecía de la película que están viendo se hace realidad y al igual que en en ésta, la chica negra se convierte en demonio mediante una transformación repleta de pus verde fosforito y uñas que se descarnan dando paso a garras infernales. Asquerosamente divertido.

La otra demoniaLa demonia

Hay infinidad de películas en las que los personajes se situan en una sala de cine e interactúan con la pantalla y la ficción mostrada, desde la La rosa púrpura del Caíro (Purple rose of Cairo, Woody Allen, 1985) con personajes que salen de la pantalla hacia el mundo real, hasta El último gran héroe (Last action hero, John McTiernan, 1993) utilizando a personajes del mundo real que entran en el mundo diegético de la pantalla. Pero sobre todo tenemos la brillante Angustia (Bigas Luna, 1987), uno de los experimentos formales más originales y coherentes en este sentido. Posterior a Demons en dos años, formula toda su estructura narrativa y visual en la dialéctica entre los espectadores de un cine, la película de terror que están viendo, su punto de vista y el nuestro; aquí de nuevo la película visionada por los espectadores en la sala de cine actúa como profecía que se traslada del universo de la ficción de la pantalla a la realidad de la sala de cine.

El final de este capítulo de metalenguaje nos regala una de las mejores imágenes de la película: una de las chicas negras que ha sido atacada  por un demonio se contorsiona de dolor detrás de la pantalla de cine. En la pantalla se proyecta el asesinato de una chica, los gritos de la chica negra se funden con los gritos del personaje de la pantalla en un estremecedor efecto sonoro, la chica se abalanza sobre la pantalla deformándola, de manera que parece que recibe las puñaladas que la película que se está proyectando. Finalmente la pantalla se quiebra y la chica cae al suelo ante los atónitos espectadores.

Muerte tras la pantalla 2Saliendo de la pantalla

Varios años más tarde Wes Craven y su guionista Kevin Williamson recuperan la idea de unos personajes en una sala de cine y copian/homenajean la imágen de la chica muriendo ante la pantalla para Scream 2 (1997): en un ejercicio de metalenguaje  aun más sofisticado y muy original los espectadroes asisten a la proyección de la película de terror inspirada en los hechos acontecidos en la primera parte de la saga, disfrazados del asesino de Scream: vigila quien llama (Scream, Wes Craven, 1996), los especaores ríen, gritan, agitanando sus puñales de plástico y no caen en cuenta que una chica, negra también, es asesinada realmente ante la pantalla y ante sus ojos.

La sombra de Argento planea constantemente durante la proyección y especialmente durante la primera mitad de la película y sobre todo en toda la acción que sucede en el anfiteatro con el triángulo de personajes que forma el ciego, su mujer y su amante, en estaSuspiria poster ocasión el cocinero es Lambert Bava y el ladrón Dario Argento, o puede que sea alrevés. La secuencia está bañada de una luz roja irreal que sumada a la oscuridad de la sala de cine y a los destellos de luz azul que emana el proyector crean una atmósfera fantasmagórica que recuerda a la obra maestra de Argento Suspiria (1977).  A este trabajo a nivel visual hay que sumarle la banda sonora de Claudio Simonetti que al igual que en Suspiria y otros trabajos de Argento  tiene en las endiabladas melodías de rock progresivo de Simonetti (antiguo miembro de la banda Goblin), repletas de sonidos sugerentes y graves estruendos un acompañamiento magistral que crean confusión y eleva los crímenes vistos en pantalla hacia el barroquismo más delirante.

Otro de los elementos presentes en la cinta que recuerda a Argento – y que es intrínseca al cine italiano de género, pudiendo perfectamente incluir al cine español también- es la crueldad despiadada a la hora de mostrar las muertes y ejecutarlas, en especial el ensañamiento con el personaje invidente, violento acto que ya aparecía en Suspiria cuando el pianistsa ciego era atacado por su perro lazarillo; no basta con matarlo sino que un demonio le hunde sus garras en los ojos haciendo puré de ellos. De esta manera presenciamos evisceraciones, cabelleras que son arrancadas, humanos literalmente abiertos y de los que surgen demonios, decapitaciones, y mucho líquido viscoso y fosfórito; el gran color de los años ochenta gracias al ácid house, el blani blup y el suero de Herbert West en Re-Animator.

Ciego en SuspiriaCiego y sin ojos

Y para terminar con Argento dos planos que lo homenajean y copian: el primero es la imágen de la mujer del ciego y su amante colgados de una cuerda mientras son literalmente forzados a besarse destrozando sus caras por parte de un demonio, plano insipirado en una de las muertes de Suspira, y la segunda es el momento en el que vemos a una de las protagonistas de cara y que está filmado exactamente de tal manera que al agacharse nos muestra un demonio que estaba situado tras ella y que está copiado de uno de las escenas finales de Tenebre (1982) y de la que Lamberto Bava fue director de la segunda unidad.

Forzados a besarseColgada en Suspiria

De cara en TenebreApareciendo desde detrás en Tenebre

Homenajes, imitaciones, copias, sugerencias, imposiciones…

Después de todo esto llega la debacle, el asedio por parte de los demonios convirtiendo a la cinta en un slasher grotesco y hardcore. Muertes, más muertes y un surtido de secuencias psicrotrónicas y delirantes como la de los punkies y la cocaina, y mis dos favoritas; la matanza en moto y katana en mano por parte del protagonista con el tema Fast as a shark de la banda Accept (sugerencia de Argento) y por último la inesperada aparición de un helicóptero –esta vez sí, el helicóptero existe- que destroza el techo y cae en la platea del cine.  Fuera, mientras nuestros personajes luchan, el apocalipsis se ha desatado y la tierra ha sido invadida por demonios, dando a pie a una futura Guerra Mundia Demonio (World War D)…

Pobre BobbyHelicóptero

Ver Demons en una sala de cine ha sido una experiencia terriblemente divertida. Varios de los temores que me han acompañado hasta ahora y me inquietaban se han desvanecido: nadie se ha convertido en demonio, he podido salir de la sala de cine y fuera todo sigue igual, afortunada o desgraciadamente, nada ha cambiado.

ONLY VAN DAMME FORGIVES

 “La venganza es una pasión irresistible….pero muy peligrosa”. Esta contundente frase acompañaba el desafiante póster de Kickboxer (Mark Disalle y David Worth, 1989), una de las películas más emblemáticas y memorables protagonizadas por Jean Claude Van Damme: puro músculo y energía, simpatía, guapura, elasticidad interminable y gran esfuerzo interpretativo. Van Damme sonríe, grita, llora, suplica, lanza miradas de complicidad, odio y súplica, enamora y se deja enamorar, llevando al límite sus capacidades actorales, desfiando cualquier norma interpretativa y manual de gestualidad. Y en parte sale airoso del reto, porque aunque parezca imposible, consigue que nos olvidemos de que él es el mejor luchador que existe, y que necesita que le enseñen a luchar, es más, seguimos cada lección aprendida como un nuevo mérito adquirido: ahí está su gran logro como actor.

kickboxer_poster_02OnlyGodForgives poster

Kickboxer es la historia de un campeón de kicboxing que queda paralítico tras su combate contra Tong Po en Tailandia, su hermano pequeño aprenderá el arte del kickboxing buscando vengarse en un cuadrilátero.

La venganza también sirve como motor para la última película de Nicolas Winding Refn Only God Forgives (2013),  y también sirve como estímulo, forzado por las circunstancias, para el trabajo interpretativo de Ryan Gosling.  Dos hermanos y una venganza. Las primeras imágenes de Only God Forgives nos llevan a un gimnasio de kickboxing que es regentado por Gosling y su hermano, como si los personajes de Kickboxer, los hermanos Kurt y Eric Sloane se hubieran quedado a vivir en Tailandia después del combate final y la leyenda les hubiera permitido convertirse en maestros del muay thai. En esta ocasión la que sería la tara física del hermano de Van Damme se convierte en una desviación sexual: el hermano de Gosling también tiene predilección por las putas (en Kickboxer nada más comenzar la película Eric Sloane subía una a su apartamento), aunque a este le gustan menores de edad y rajarlas, Jack el destripador en Bangkok.

ColoresAbriendose de patitas

Vs Tong PoLuchando

La venganza se traduce en una espiral de violencia, que de forma indiscriminada va saltando de un bando a otro, de una familia a otra, eliminando personajes de forma sistemática. Gosling que parece que ha aparcado el coche y la chaqueta plateada con el escorpión de Drive (Nicolas Winding Refn, 2011) en el asiento de atrás no responde a los estímulos que se le van presentando. La apuesta es más radical todavía. Asesinato de su hermano= rostro impenetrable de Goslilng, su madre no para de decirle que literalmente no sirve para nada= rostro impenetrable de Gosling, asesinato de su madre= rostro impenetrable de Gosling. La puesta en escena es fría y distante, los planos/contraplanos son matemáticamente exactos,  las miradas encajan perfectamente, tanto que serían aprobadas por Kubrick. La noche reina y la oscuridad envuelve a los personajes en pasillos, clubs de karaoke, peceras de prostitutas y pasarelas con forzudos asiáticos posando. El horror asoma en las verdes noches, filmadas con belleza en sucios exteriores, y la muerte se filtra en interiores de colores ámbar dorados y rojos intensos. Nadie ríe, casi nadie llora, todos empuñan el arma y no dudan en matar. Dentro del este esquemático juego de títeres y marionetas, Kristin Scott Thomas sobresale como una actriz exagerada y fantástica a la vez, parece la más humana y la más guionizada de todos los personajes. A ella le toca el áspero y sucio trabajo de dar información, de darle sentido narrativo a la tragedia griega que compone todo el engranaje. Es como si le hubieran robado un personaje de la mente a Pedro Almodóvar: imagino a Pedro de pequeño; cuando se portaba mal le decían que le iban a cortar las manos, que es lo que hacen en algunos países tercermundistas. Mi madre también me lo decía a mi, y yo le creí. La motivación para Pedro no vendría por parte del personaje de Gosling sino de la madre, la auténtica reina de la función que sería interpretada por Marisa Paredes: todo por su madre.

Kristinmarisa 2

Van Damme sigue con su titánico esfuerzo de hacernos creer que no sabe pelear y que cada día es un nuevo descubrimento para él, consigue atrapar los peces con su mano debajo del agua y pelear a ciegas en el templo abandonado sintiendo la energía de los viejos guerreros tailandeses. Y por el camino nos regala su gran tour de force interpretativo: la secuencia en la que baila borracho en la taberna, entrañablemente ridículo, su sinceridad es aplastante, su honestidad es embriagadora, no hay mejor forma de combinar tantos elementos a la vez: borrachera, seducción, baile ochentero y pelea de bar.

Por su parte, Gosling fracasa al emular a Van Damme: golpea a traición a uno de los tipos que ni siquiera le molestan en el pub en un arrebato de violencia instantánea que parece sacado de la secuencia del ascensor de Drive, y cuando tiene la oportunidad de pelear contra el policía psicópata con katana en el cuadrilátero es incapaz de conectar un solo golpe a su enemigo, pierde el combate y es ridiculizado a ojos de todos. Al igual que Van Damme quiere triunfar de forma honrada, con reglas y con testigos, pero para eso hay que entrenarse duro, ser alumno y no maestro. En cambio, prefiere seguir soñando como lo hacía en Drive, aunque con miedo; miedo a hacer cosas malas y que te corten las manos por ello.

Van Damme, en cambio vence a Tong Po, quizás porqué realmente si sabía luchar.