HOLOCAUSTO VERDE

No todo ha sido placentero y lleno de gracia en este caluroso sábado de junio. Tumbado en el parque, mirando hacia el cielo, con los ojos entreabiertos, algunos rayos de luz atraviesan flores de cálidos colores. Ramas y sombras cerca de mi brazo derecho, olores a frutas, perfume de marca y dulces caricias. Esto fue antes, y fue maravilloso, hay veces que el tiempo se detiene si es que el tiempo existe y esta fue una de ellas. ¿Qué hora es? Han pasado tres horas que se esfumaron como el agua con jengibre de mi botella. Miro a mi derecha y desenfoco unos verdes ojos, y a media distancia árboles verdes, amontonados, pero por suerte sigue siendo un ambiente idílico. No voy a quedarme aquí todo el día aunque no me importaría.

Sí, me espera una cita también especial, abandono la arboleda del parque lleno de niños, familias, parejas besándose y me encamino al infierno verde, al holocausto de imágenes que me espera en la Sala Phenomena. Llego tarde, como siempre, porque me gusta caminar, así que peregrino hacía el cine. El de la entrada me da la bienvenida a la jungla y nada más entrar a la sala veo que tengo delante de mí a Ruggero Deodato, el director de Holocausto Caníbal (1980). La sesión es en su honor, y vamos a ver su película. Ruggero está delante de mí y no me deja pasar, está esperando a que todo el mundo entre en la sala IMG_20160625_212153 y, solo falto yo, o él. Ruggero presenta su película más emblemática, tiene 77 años y acaba de rodar una película que rebosa energía, ingenio, sentido del humor y confianza en sí mismo, está en plena forma. La sala es roja, tapizada en terciopelo; en unos minutos se convertirá en verde selvática y de nuevo en un rojo sangriento, rojo oscuro, muy italiano.
Recuerdo la leyenda que había cuando era niño acerca de Holocausto Caníbal. Todo el mundo hablaba de una película prohibida, que contenía imágenes de muertes reales, auténticos caníbales de la selva Amazónica que devoraban hombres. Todo filmado, todo real. Aún no conocía el término “snuff movie” (grabaciones reales de muertes, asesinatos, suicidios o cualquier tipo de crimen sin filtro ni efectos especiales), pero para un amante del cine de terror eso era algo que iba más allá de lo imaginable. Había gente que la había visto y decía que era realmente escalofriante. También decían que había un par de videoclubs en El Prat donde la podías alquilar bajo mano; tráfico ilegal de imágenes prohibidas. La culpa de tal leyenda la tenía un artículo publicado por la revista Interviú a principios de los ochenta en la que aparecían imágenes de la película y se daba por hecho que eran reales: se encuentran rollos de películas en la selva en la que se ve la muerte a manos de caníbales de cuatro reporteros. Esa es la trama de la película.

Artículo relacionado: http://absencito.blogspot.com.es/2011/11/mitos-de-la-espana-pop-holocausto.html

Es curioso, pero habían pasado ocho años de aquel reportaje y aún corría el rumor de que aquellas muertes eran absolutamente reales, ¿dónde estabas internet? Finalmente conseguí alquilar la cinta, no bajo mano, ya que estaba en la sección de pelis a 100 pesetas, y me dispuse a cruzar la frontera del mal, sumergirme en la zona oscura y prohibida, cometer un delito y ser cómplice de un horror total. Mi madre me preguntó: ¿Qué vas a ver?, y yo contesté: Una peli en la que unos caníbales auténticos se comen a unos tíos, a lo001_v88yl6 que ella respondió: Ya, seguro. La peli fue una total decepción, ya que nada de aquello era real. Por suerte. Incluso he de confesar que me pareció un tanto aburrida, especialmente la trama que se desarrolla en Nueva York con la crítica a los medios de comunicación. Pero todo el material “found footage” (material filmado como si fuera un documental) me pareció escalofriante, con imágenes muy crudas y espeluznantes como las muertes de los animales.

Vista hoy en día me parece una muy buena película de terror; y tras ver películas como Nightcrawler (Dan Gilroy, 2015) que hablan del sensacionalismo y el poder de los medios de comunicación, Holocausto Caníbal sigue teniendo una temática muy actual que nunca dejará indiferente a nadie y cuyo visionado produce escalofrío y repulsión a partes iguales. Dos cosas a destacar, una positiva que me encanta: la banda sonora de Riz Ortolani; dulce, seductora, nostálgica y dura, agresiva y terrorífica. Otra que hizo retorcerme en la butaca: el ensañamiento, tortura y muerte con los animales, puro !mondo”, muy desagradable y a la vez parte de la película.

Vuelvo a casa caminando entre edificios y algún amable árbol que me saluda y me sonríe. No todo el monte es orégano, no toda la selva es amazónica, quiero comerte y tú a mí también. Me duermo en el parque y despierto caníbal, otra vez.

About Descatalogado

Miguel Arjona es Descatalogado y muchas más cosas. Además de su empeño por catalogar cine olvidado en viejas cintas de vhs, Miguel es guionista, realizador, crítico de cine y profesor de cine en FX ANIMATION Barcelona 3D & Film School. Después de estudiar una carrera universitaria que no tiene nada que ver con el mundo del arte, enfermería, decidió adentrarse en el séptimo arte y estudiar cine. Un año en el IDEP y luego dos más en el CECC, en las que estudió guion y dirección. Después de escribir y dirigir varios cortos en 2005, Miguel tuvo la oportunidad de ser director de ESTUDIODECINE, un cargo que ha ocupado durante diez años. Desde entonces, compagina su trabajo en el mundo de la docencia con la producción de varios largometrajes (Párking, La Manada), la escritura de guiones y la realización de cortometrajes y videoclips.
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