DIOS BENDIGA A LA CANNON PARTE II: MIS 20 FAVORITAS (2)

 

Seguimos avanzando en la lista de mis veinte películas de la productora Cannon Films, en esta ocasión con cuatro cintas producidas en el año 1987. Qué gran año ¿no?

EL BORRACHO (Barfly, 1987) de Barbet Schroeder

Cuando Charles Bukowski se encontró con Mickey Rourke. Cuando la Cannon se emborrachaba de gloria y no solamente facturaban productos rentables a destajo sino también bordeaba el cine “serio” o directamente producían cine de culto. En esta obra confluyen varios factores que hacen de Barfly una película muy especial. Primero el guión está escrito por Bukowski, un autor underground y de culto cuya relación con el cine siempre ha sido esquiva por no decir irreconciliable. Pocas veces adaptado y de manera barfly_ver2_xlgun tanto irregular, Barfly es la única adaptación “apadrinada” y de la que el escritor norteamericano se siente orgulloso. Por otra parte la interpretación de Rourke: extrema, exagerada, cómica, ingenua, profunda y sobretodo apasionada. Este papl se da en el momento más álgido de su carrera y supone el inicio de su decadencia a través de una serie de papeles cada vez más arriesgados, más extremos, más personales y más alejados del mainstream hollywoodiense.

Barfly es una película un tanto encorsetada en su forma; encerrada prácticamente toda ella entre las cuatro paredes de un bar o en el sucio apartamento en el que reside, bebe, escribe y ama Henry Chinasky. Sus imágenes transmiten el ambiente de decadencia, soledad y amargura de las obras de Bukowski. La buena dirección de actores de Schroeder y sobretodo el trabajo en la luz de Robby Müller elevan esta película sobre el resto de la filmografía de la Cannon. La intensa luz angelina contrasta con la sombría luz amarilla del interior de los bares. Las peleas, las sucias paredes, la sangre que brota de la desencajada mandíbula de Chinasky.
Ver El borracho cuando uno nunca ha probado el alcohol y verla cuando el alcohol forma parte de más del 50% del volumen de tu riego sanguíneo. Mirar a tu lado en la barra del bar y ver a Wanda, cerrar los ojos y al abrirlos estar bebiendo otra botella de vino en el sofá de cualquier apartamento. ¡Por mis amigos y mis amigas!



EL REPORTERO DE LA CALLE 42 (Street Smart, 1987) de Jerry Schatzberg

Street Smart también forma del grupo de películas “de culto” de la Cannon. El año 1987 es uno de los más concurridos de la productora, con una interminable lista de producciones que engloban a las grandes estrellas de la casa en aquella época: Van Damme, Bronson, Norris, Stallone…y entre toda esta maraña fílmica se cuelan títulos como el protagonizado por Christopher Reeve. El eterno protagonista de Superman es la figura clave y el motor principal de esta película. Dice la leyenda que cuando la Cannon 21830-275x413estaba preparando la producción de Superman IV: En busca de la paz (Superman IV: The Quest for Peace, 1987, Sidney J. Furie), uno de los mayores disparates de su travesía como productora, Reeve puso como condición para enfundarse de nuevo las mayas azules y la capa roja, protagonizar este thriller dramático sobre un periodista que busca una historia en las sucias y violentas calles de Manhattan en la década de los ochenta.

La trama se basa en una falsa noticia que va tomando forma y creciendo hasta el punto en el que la realidad supera a la ficción y Reeve se ve envuelto en un crimen real. De nuevo las calles de la gran manzana sirven como escenario para otra historia de la Cannon; ésta es una inteligente y espléndida cinta que basa su fuerza en un gran guión y un grupo de actores tan curioso como en plena forma. Además de la lucha de Reeve por demostrar que es mucho más que el gran superhéroe, encontramos a Mimi Rogers y Kathy Baker y sobre todo a un gran Morgan Freeman en uno de sus primeros grandes papeles. Su actuación es sencillamente brillante.

De nuevo la noche y la oscuridad envuelven el universo de la Cannon.

YO SOY LAS JUSTICIA II (Death Wish 4: The Crackdown, 1987) de J. Lee Thompson

La mala suerte acompaña a Paul Kersey allá donde va, y esto arrastra a Charles Bronson a coger su arma y vagabundear por las calles en busca de justicia, en busca de paz. La cuarta entrega de la serie del “vigilante” es sin duda de las más flojas pero para mi también de las más divertidas y reconozco ser adicto a ella.

Lo primero que hace de ella una joya es su título en castellano: Yo soy la justicia II, mi gran amigo Toni Comas sigue preguntándose a quién se le pudo ocurrir un título así. Yo soy la justicia era el título de la segunda parte de la saga; para la cuarta decidieron 539951b977f43_267051brecuperar este emblemático título. Lo segundo que llama la atención es su argumento: decididamente xploit, la mala suerte se ceba en Bronson cuando la hija de su novia, a la que el quiere como a su propia hija, muere por una sobredosis de cocaina. Además de acabar de un plumazo con el camello responsable de la transacción, Bronson, espoleado y financiado por un dolido ricachón, decide terminar con el imperio de la droga en Los Ángeles. Muerto el perro muerta la rabia.

Esta delirante trama nos regala toda una serie de secuencias en las que Bronson tiene que utilizar algo más que una pistola y saca a relucir su inteligencia y dotes de actor para llegar hasta los peces más gordos de la ciudad. Bronson pasa de las armas a los explosivos y de los paseos nocturnos a las fiestas Playboy. Todo para terminar con el imperio de la droga, para terminara con el mal.

Sin duda, uno de las aspectos que condicionan negativamente la cinta es su bajo presupuesto. Aspecto que vemos en las secuencias de acción pero también en otras como la secuencia en la que Bronson entra en las oficinas de los fabricantes de droga. La secuencia filmada en las oficinas de la Cannon muestra las paredes llenas de pósters de sus producciones de la época.

Es una de mis películas de referencia cuando llego algo turbio a casa a altas horas de la noche o bajas horas de la mañana.

CONTACTO SANGRIENTO (Bloodsport, 1987) de Newt Arnold

Un rumor corría por la cancha de basket y por las inmediaciones del videoclub Rocho. Había salido una película en la que el protagonista era tan buen luchador como Bruce Lee, estaba igual de cuadrado que Stallone y además era guapo. Crucé la calle, bola de basket en mano para ver de que se trataba y la carátula ya te hacía intuir que aquello era un material delicado, un asunto marcial serio y prometedor. Dice otra de las leyendas de la Cannon que el jóven Van Damme se presentó ante los dos primos y les dijo algo así como: “Yo soy capaz de hacer esto” y les lanzo una patada colocándoles su pierna en lawpid-bloodsport_poster_011 cara y a continuación se abrió de piernas ante el asombro de los israelís. Días más tarde se fraguaba el rodaje de Bloodsport, la historia real de Fran Dux, el primer luchador blanco en ganar en el Kumite, un torneo de artes marciales prohibido que se realiza en Hong Kong. Bienvenido Jean-Claude.

En aquella cajota VHS del Rocho veíamos varias imágenes, la chica rubia, Bolo Yeung con cara de malo, un tigre y Van Damme con una espada Ninja. Su cara de niño bueno con la ralla al lado hacían dudar de si aquel tipo iba a ser capaz de satisfacer toda la curiosidad que había despertado en mi. Pasaban las semanas y era imposible alquilar Contacto sangriento, la expectación era tal que hasta mi padre sabía de la existencia de la película y tras su intervención por fin la cinta aterrizó en mi comedor. Casi me quedo ciego de las veces que la vi.

Bloodsport es Cannon en puro estado. La trama parece sacada de un videojuego y con unos pocos elementos, construye una trama que pasa de pantalla a pantalla, de pelea en pelea. Hay persecuciones, historias de amor, de amistad, canciones románticas, aperturas de piernas de Van Damme; las peleas mejor filmadas de la década con una serie de adversarios muy divertidos y originales, además del malo malísimo Bolo Yeung. Van Damme esta magnífico en su acostumbrada exhibición de plásticos movimientos de lucha marcial, entre el karate y el ballet. Pero sobre todo encontramos una de las mejores escenas de entrenamiento del cine de acción de la época. ¡Bien por América!

About Descatalogado

Miguel Arjona es Descatalogado y muchas más cosas. Además de su empeño por catalogar cine olvidado en viejas cintas de vhs, Miguel es guionista, realizador, crítico de cine y profesor de cine en FX ANIMATION Barcelona 3D & Film School. Después de estudiar una carrera universitaria que no tiene nada que ver con el mundo del arte, enfermería, decidió adentrarse en el séptimo arte y estudiar cine. Un año en el IDEP y luego dos más en el CECC, en las que estudió guion y dirección. Después de escribir y dirigir varios cortos en 2005, Miguel tuvo la oportunidad de ser director de ESTUDIODECINE, un cargo que ha ocupado durante diez años. Desde entonces, compagina su trabajo en el mundo de la docencia con la producción de varios largometrajes (Párking, La Manada), la escritura de guiones y la realización de cortometrajes y videoclips.
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