SI BEBES NO CONDUZCAS. JAMES FARENTINO EN PERMISO PARA MATAR

Otra vez James Farentino en otra entrañable tv movie americana de los ochenta. Cada vez soy más fan de Farentino y cada día que pasa lo soy más en general de este pequeño subgénero a medio camino entre la serie de televisión y el largometraje. En alguna ocasión ya he comentado que no solo se hace buena ficción televisiva hoy en día o a partir de finales de la década pasada, grandes actores, estrellas sin cabida en el panorama cinematográfico de la época, guionistas solventes y buenos técnicos han estado siempre listos y preparados para desarrollar su talento en el formato casero.

45745919Permiso para matar (License to kill, 1984, Jud Taylor) es una buena muestra de ello: un entrañable producto que combina drama familiar con cine de juicios. Una buena elección para un domingo tarde en familia.

La carga moralizante del producto es totalmente palpable y domina el recorrido de la cinta. James Farentino no es esta vez ni un veterano policía ni un duro criminal, encarna a un personaje especialmente diseñado para la televisión: el padre coraje. ¿Qué no haría un padre en la búsqueda de justicia por la muerte de una hija?

He tomado alguna copa pero controlo

Hombres y coches, coches y hombres. Por supuesto cualquier ser humano con capacidad motriz e inteligencia puede manejar un auto, pero, ¿qué es un hombre sin su propio coche? Hemos crecido sentados en los asientos de atrás de los coches de nuestros padres, tíos y abuelos, sin cinturón de seguridad y rebasando límites de velocidad. ¿A cuánto pone tu padre el coche? Mi padre lo pone a 240, el mío a 260. Parecen simples trolas de niñatos que quieren fardar ante crédulos compañeros de aula, pero eran verdad. Los gintonics y los cubalibres vuelan a un ritmo vertiginoso mientras los cigarros se consumen y rebosan los ceniceros. El camarero cambia el cenicero y trae otra ronda, las mujeres miran a sus maridos y sus ojos les suplican que bajen el ritmo, que levanten el pie del acelerador. Los chavales más jóvenes que llevan a amigos y hermanos de vuelta al pueblo son conscientes de que han bebido más de la cuenta pero controlan, por lo que nada puede pasar. Únicamente reconocen que no controlan cuando ni siquiera pueden abrir la puerta del coche, se despiertan a la mañana siguiente en casa de uno de sus primos y tienen que pedirles a uno de ellos que los acerque hasta la discoteca a recoger el Opel Corsa. “Hice bien en no coger el coche” dice Gregorio. “Hicimos bien en recogerte entre cuatro y meterte en la cama de lo borracho que estabas” le contesta Vicente, su vecino.

License to kill funciona sobre todo como didáctico ejercicio en el que asistimos al paulatino descubrimiento y reconocimiento de un alcohólico de su auténtico problema. Pero sobre todo, asistimos a la aceptación de la renuncia de un hombre a conducir su propio coche, abandonando ese vehículo que le da identidad como empresario, padre y esposo, responsable hombre que controla su familia y su negocio. En definitiva, lo que le hace americano y libre.

¡Atentos! ¡Qué llega Denzel Washington!

Esta trágica tv movie no deja de ser una película con James Farentino que a pesar de estar espléndido, su rol desluce en muchos momentos por culpa ( o gracias) de sus compañeros de reparto, que en muchas ocasiones se llevan el protagonismo y las escenas más suculentas. Por una parte el sufrido personaje interpretado por Don Murray. Un hombre de negocios al que la vida le sonríe; tiene un próspero negocio, una bonita casa, mujer y dos maravillosos hijo. Todo perfecto, pero Don tiene varios amigotes con lo que le gusta fardar, consume combinados a media tarde y no por ello va a renunciar a disfrutar de su coche. En una de estas animadas veladas varoniles, al volver a casa totalmente ebrio, atropella y mata a la hija de Farentino, recién graduada y preparada para dar el salto a la universidad. Es ya una mujer. Sin duda, el tránsito de este hombre que no acepta su problema con la bebida y la lucha con su mujer por buscar una solución, es uno de los atractivos dramáticos más disfrutables. El otro actor que sale muy bien parado es un jóven Denzel Washington que interpreta al abogado de la familia de Farentino: aunque su papel es breve y no deja de ser un personaje totalmente funcional y que sirve a la subtrama judicial del filme, tiene la suficiente presencia y  carisma como para adivinar que bajo esa sonrisa negra hay un gran actor.

Como decía, James Farentino resuelve con solvencia su papel, dejando eso sí, toda una serie de secuencias de dormitorio en las que el drama anida en una pareja a punto de quebrarse por la muerte de una hija. La esposa, totalmente destruida y abatida, incapaz de salir de la cama, no entiende como su marido pasa el día fuera de casa buscando justicia. Sin dar muestras de aparente dolor y si en cambio saciado de sed de justicia, la incomunicación e incomprensión mutua domina sus escenas de matrimonio. Qué venga Bergman y lo vea.

Si bebes no conduzcas nos suplicaba en un renqueante castellano Steve Wonder. ¿Demasiado sutil para los cerebritos españoles de los ochenta? Es posible. En nada me toca renovar el carnet de conducir tras diez años, la única vez que cogí un coche iba con varias copas de más. Aún no había visto License to kill.

About Descatalogado

Miguel Arjona es Descatalogado y muchas más cosas. Además de su empeño por catalogar cine olvidado en viejas cintas de vhs, Miguel es guionista, realizador, crítico de cine y profesor de cine en FX ANIMATION Barcelona 3D & Film School. Después de estudiar una carrera universitaria que no tiene nada que ver con el mundo del arte, enfermería, decidió adentrarse en el séptimo arte y estudiar cine. Un año en el IDEP y luego dos más en el CECC, en las que estudió guion y dirección. Después de escribir y dirigir varios cortos en 2005, Miguel tuvo la oportunidad de ser director de ESTUDIODECINE, un cargo que ha ocupado durante diez años. Desde entonces, compagina su trabajo en el mundo de la docencia con la producción de varios largometrajes (Párking, La Manada), la escritura de guiones y la realización de cortometrajes y videoclips.
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