¿QUIÉN DICE QUE NO A NEVE CAMPBELL?

Dejo la soleada y cálida California, abandono la costa oeste. Ha sido un viaje inútil y estéril, o esa sensación me acompaña durante el viaje de vuelta. Otro viaje más en primera, otro viaje más en avión, fumar, beber, dormir, recordar… Con una mentira más grande que mi última resaca me planté en Hollywood, con la misma mentira y con la desazón del sueño que se escapa entre mis dedos como el humo de mi Lucky Strike regreso a Nueva York; frío, soledad, mi última botella, mi primer bar.

Algo está cambiando en Don Draper en la última temporada de Mad Men, la ira, la desesperación interior, el miedo, la conexión íntima y eterna con el abismo que se esconde tras el precipicio que cierra la cartela de entrada no han desaparecido, nunca lo harán. Siguen ahí, latentes, pero ha cambiado el objeto que anestesiaba y calmaba su ansiedad. La mujer, víctima y beneficiaria de su estabilidad y también de su errático rumbo ha dejado de ser el primer blanco de sus balas perdidas. Quiere ser esposo, quiere ser padre, quiere recuperar el respeto, quiere recuperar la autoestima.

Don Draper 2 Don smoking

En el ansiado (al menos para mí) primer capítulo de la séptima temporada titulado Time Zone (Scott Hornbacher, 2014), el personaje interpretado por Jon Hamm, vuela de regreso a Nueva York desde Los Ángeles, a su lado, como compañera de viaje tiene a Lee Calbot, que interpreta una Neve Campbell reposadamente madura, con aplomo de mujer fuerte, convencida y serena. Don Draper que sufre las turbulencias de no acabar de comprender los mecanismos que llevan su vida al más grande precipicio que jamás se haya encontrado, tiene ante sus garras la presa perfecta. Tiene la oportunidad de mancillar la más preciada de las rosas del jardín.

Neve CampbellNeve Campbell 2

Neve ScreamNeve smilinlg

Neve Campbell, desde hace años una mujer, y una abnegada viuda, comprensiva y cariñosa en su papel en Time Zones, nunca dejará de emanar esa fragancia de mujer intocable, de virginal adolescente, luchando por mantener su integridad. Cuidando de que su mejor secreto permanezca intacto, esperando quién sabe si a su príncipe azul o a su amante verdugo. Su cuerpo tan delicado pero de apariencia fuerte y tosco atrae los manoseos de sus novios primerizos, pero ella, que tiene un lado oscuro que cualquier psychokiller en potencia vería a diez mil leguas, acaba sucumbiendo ante el horror de aquellos que si bien no pueden abrir el cofre de sus más íntimos tesoros, al menos harán lo posible por destruirlo. Así novios que acaban siendo asesinos en la saga de Scream luchan por acariciar su cuerpo, primero con sus manos, finalmente con sus afilados cuchillos. ¿Por qué ella no puede sucumbir de la misma manera que sus amigas al placer del descubrimiento carnal? Sí, es la heroína que hereda la pureza, fragilidad y fuerza de las scream Queens de los ochenta, pero los tiempos han cambiado, ahora todo va más rápido, y Sidney Presscot/Neve Campbell se pregunta cuando podrá dejar atrás sus miedos y rendirse, por fin, a los brazos del hombre al que desea, del amante que espera en cualquier rincón: en el metro, en la oficina del trabajo, a su lado en un vuelo de regreso a la gran manzana.

Recuerdo mi primera novia, cuando en un ejercicio que rememoraba al James Stewart en Vértigo, la miraba y me recordaba tanto a Neve Campbell que no sabía si veía las películas de Neve porque estaba enamorado de Núria o si buscaba en su compañía, su rostro y sus besos aquellas historias que nunca dejarían de suceder en la pantalla. Eternas en el lienzo cinematográfico pero inútiles en nuestros infinitos paseos, cafés con cigarrillos y largos besos en bancos, en parques, en portales. Pero como Neve Campbell, el diamante escondido al principio de la espiral no estaba destinado al primer novio que le prometiera poemas inacabados. No iba yo a cruzar la línea de tiza escrita en la pared , nunca sería el primero en hacer el amor con Núria.

Por eso Neve, aunque creciera a marchas forzadas y quisiera demostrar que había libertad en el fondo de su alma, papeles en películas como Studio 54 (54, Mark Christopher, 1998) y Juegos Salvajes (Wild Things, John McNaughton, 1998) no hacían olvidar la imagen inocente y sagrada de eterna virgen; da igual embullirse en la más loca y salvaje noche de Manhattan a principios de los ochenta, que participar en el más disparatado y loco juego de ambición y engaños, en uno de los últimos thrillers sexuales de los noventa. Da igual, Neve siempre suscita ternura, dulce adoración.

Cuando Don la mira y le sonríe, ella que ha sufrido la pena del dolor por la pérdida y es ya una mujer, con un pasado, comprensiva sin perder la fragilidad, atrevida sin perder la compostura, consigue que Don se sincere, desnude su alma y se ponga a  si mismo entre la espada y la pared, ante la pregunta que llevaba tiempo intentando formular aunque sin respuesta. Al despertar el nuevo día y cuando las horas han acomodado la cabeza de ella en el hombro de él, Neve, madura y consciente de creer su nueva realidad invita a Don a que la acompañe en su coche. Don contesta que no, le espera su trabajo, su evitada realidad.

Neve, perpleja, no entiende por qué no puede quitarse de encima la sombra de Sidney Presscot, dejar atrás la imagen de criatura angelical y saltar al lado más salvaje de su nueva vida.  Ni siquiera el más peligroso de sus enemigos masculinos es capaz de ensuciar el más blanco de sus vestidos. ¿Quién dice que no a Neve Campbell? Don Draper puede, yo, también pude.

About Descatalogado

Miguel Arjona es Descatalogado y muchas más cosas. Además de su empeño por catalogar cine olvidado en viejas cintas de vhs, Miguel es guionista, realizador, crítico de cine y profesor de cine en FX ANIMATION Barcelona 3D & Film School. Después de estudiar una carrera universitaria que no tiene nada que ver con el mundo del arte, enfermería, decidió adentrarse en el séptimo arte y estudiar cine. Un año en el IDEP y luego dos más en el CECC, en las que estudió guion y dirección. Después de escribir y dirigir varios cortos en 2005, Miguel tuvo la oportunidad de ser director de ESTUDIODECINE, un cargo que ha ocupado durante diez años. Desde entonces, compagina su trabajo en el mundo de la docencia con la producción de varios largometrajes (Párking, La Manada), la escritura de guiones y la realización de cortometrajes y videoclips.
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