20 AÑOS SIN STEVE JAMES PARTE II: SECUNDARIO DE COLOR A SUELDO PARA LA CANNON

Sin duda, Steve James será recordado sobre todo por sus papeles secundarios para algunas producciones de la Cannon Films en los años ochenta: siete películas en cuatro años es el legado que nos deja. Es el momento de catalogar a Steve James en su época Golan-Globus.

 

El guerrero americano (American Ninja, Sam Firstenberg, 1985)

La fiebre ninja ya se había desatado unos años antes gracias entre otras, a la propia Cannon con títulos como  La justicia del ninja (Enter the Ninja, 1981) dirigida por Menahem Golam y La venganza del ninja (Revenge of the Ninja, 1983) del propio Firstenberg. La serie de televisión Master (1984) creada por Michael Sloan y protagonizada por Lee Van Cleef y Sho Kosugi también contribuyó a ello. Tras cada bomba de humo lanzada por estos ninjasCon su mujer aparecían infinidad de títulos con tipos vestidos de negro lanzando estrellas con puntas afiladas en un plano para encontrarnos en el siguiente la estrella ya clavada en la pared y precedida de un veloz silbido. Pero sin duda El guerrero americano es el gran clásico del cine de ninjas y el que definitivamente puso de moda la ninjamanía. A pesar de su básico planteamiento,  a algunas incoherencias narrativas y  a desproporcionadas coincidencias como toda la subtrama de Dudikoff con su maestro, la película es entretenida, con buenas secuencias de acción, muy bien filmadas y coreografiadas.  Michael Dudikoff siempre quedará en nuestro recuerdo como el ninja americano inaugurando una saga que daría hasta cuatro secuelas en claro proceso degenerativo a medida que estas se iban sucediendo. En cuanto a nuestro protagonista Steve James, se nos presenta como un soldado del ejército reticente y desconfiado de Dudikoff pero acabará convirtiéndose en su mejor amigo. Interpreta a Curtis Jackson, que representa su rol habitual en  la saga ninja y en general en muchas de sus películas en la  Cannon: divertido, ligón y mujeriego, dispuesto a quitarse la camiseta a las primeras de cambio, impecable en la lucha de la espada. En esta primera entrega además, tiene el lujo de destrozar el helicóptero de los villanos de un certero bazucazo.

 

Delta Force (The Delta Force, Menahem Golam, 1986)

Ya he hablado en alguna ocasión de este clásico de la Cannon a raíz del tema del rescate y Delta belga forcecomo lo solucionaban Chuck y Menahem: por la vía expeditiva y con la diplomacia brillando por su ausencia. Sin un personaje en la trama como Kofi Annan que podría haber llegado  a interpretar Morgan Freeman (nunca es tarde si el conflicto es grave), nuestro querido hombre de color,  intrepreta a Bobby, que lejos de ser  experto en el diálogo, es uno de los soldados del grupo de élite comandado por Chuck Norris y Lee Marvin. En esta ocasión encontramos a Steve en un rol mucho más secundario de lo habitual en sus películas con la productora, sin embargo  su fuerza y presencia no pasan desapercibidas y tiene algún momento de lucimiento como en la secuencia inicial del filme.

 

Más allá de las líneas enemigas (Behind Enemy Lines, Gideon Amir, 1986)

Esta cinta, totalmente olvidada hoy en día, es un correcto filme bélico interpretado por David Carradine y ambientado en la guerra de Vietnam. Su estructura y desarrollo es tan parecido a Desaparecido en combate 2 (Missing in Action 2: The Beginning, 1985, Lance Más allá de las líneas enemigasHool) que podríamos considerarlo un xploit de esta; práctica por otra parte, muy habitual en la productora Cannon: copiarse a ellos mismos.  La trama gira en torno a la huida de unos prisioneros de guerra americanos durante los últimos días del conflicto bélico junto al propio capitán del campamento en el que estos están presos, ya que este quiere también huir a los Estados Unidos. El conflicto se aliña con un tesoro que transporta el capitán y que acaba convirtiéndose en motivo de disputas entre el grupo. Steve James interpreta al cabecilla de los soldados más veteranos del campamento. Su papel es sobrio y eficaz, coherente a la propuesta seria y realista del filme. Por supuesto cuando llega la acción es el primero en quitarse la camiseta y poner las cosas en su sitio.

 

La fuerza de la venganza (Avenging Force, Sam Firstenberg, 1986)

La fuerza de la venganza es una de las mejores películas de acción realizadas por la Cannon: sangrienta, trepidante, contundente  y violenta es una joya a redescubrir llena de elementos interesantes que la convierten en un clásico de culto y una de mis favoritas de la productora.

La secuencia inicial se sitúa en los pantanos de Nueva Orleans. Nos muestra a dos hombres huyendo de cuatro tipos con horribles máscaras y provistos de armas ancestrales en una auténtica caza al hombre.  Este principio y toda la parte final de la película están inspirados directamente en el clásico de aventuras de la RKO El malvado Zaroff (The Most Dangerous Game, 1932, Irving Piche y Ernst B. Shoechsask): la historia de un loco queLa fuerza de la venganza vive en una pequeña isla perdida cuyo juego preferido es la caza al hombre.  En este sentido también prefigura y se adelanta unos años a Blanco humano (Hard Target, 1993, John Woo), no solo en ciertos aspectos de la trama como la idea del hombre que caza al hombre, sino también en la elección de la decadente Nueva Orleans como escenario del filme: pantanos de grandes árboles, paisajes aderezados con lluvias torrenciales y avenidas llenas de viejas mansiones de la época colonial francesa.  ¿Y en medio de estos dos grandes bloques? Aquí encontramos una trama de corrupción política en la que un grupo de la élite empresarial de corte ultraconservador y racista siembra el terror en todo el estado Luisiana. La toman directamente con el personaje que interpreta Steve James; un candidato a senador de color  y que por supuesto está en contra de todas las actividades ilegales de este grupo denominado El Pentágono.  Steve James, Michael Dudikoff y Sam Firstenberg vuelven a unir sus fuerzas en un producto con elementos genuinamente Cannon, como por ejemplo el grupo de líderes del movimiento Pentágono formado por hombres respetables de la sociedad que a la vez son asesinos despiadados que disfrutan jugando a la caza del hombre. La película tiene un buen ritmo narrativo y sus escenas de acción están muy bien ejecutadas, algo por otra parte habitual en las películas de Firstenberg.  Hay una secuencia que me gusta especialmente y es en la que el personaje interpretado por Dudikoff (llamado Matt Hunter al igual que el de Chuck Norris en Invasión USA) busca en los pantanos a su hermana que ha sido secuestrada por el Pentágono. Llega hasta un poblado en el que se está celebrando una fiesta Cajún: Avenging Force los dos juntoshombres barbudos con camisas de cuadros y tejanos bailan con sus mujeres de largas cabelleras, comen carne y beben cerveza. Rifles en mano, los lugareños miran a Dudikoff desafiante, hasta que este llega a una casa prostíbulo en la que un travesti le recibe y le ofrece una niña virgen “que seguro le gustará muchísimo”.  Se trata de una secuencia que recuerda a La presa (Southern Comfort, 1981, Walter Hill) por su tono lúgubre y decadente, y a la vez resulta extraña ya que en esta comunidad de ciudadanos de los pantanos, se esconden los líderes del Pentágono, como si estuvieran también ellos en su auténtico hogar; la América más profunda y olvidada que ellos quieren reivindicar.

Steve James se libra por fin de su habitual cliché de colega gracioso y mujeriego de Dudikoff para interpretar a un hombre íntegro y dedicado a su compromiso con la comunidad, buen padre y  esposo. Todo esto hasta que matan a su hijo, se quita la camiseta, enseña sus músculos y comienza su investigación y cruzada en contra de los villanos. Al contrario que en otras ocasiones, su personaje acaba muriendo de forma heroica, acribillado a tiros después de salvar a uno de sus hijos en una de las secuencias más violentas y espectaculares de la película.

 

El guerrero americano II (American Ninja II: The Confrontation, Sam Firstenberg, 1987)

No tardaron mucho tiempo los productores Menahem Golam y Yoram Globus en pergeñar una secuela a rebufo del gran éxito conseguido por la primera entrega de la saga ninja. El éxito tanto en cines como en los videoclubs, reunió de nuevo al trío Dudikoff/James/Firstenberg en una aventura de los marines americanos. En esta ocasión vuelven a otra isla, repitiendo e instaurando definitivamente la fórmula ninja/isla tropical en una psicotrópica trama. Aquí serán unos villanos con ayuda de un científico quienes secuestran  a soldados americanos para convertirlos en ninjas biónicos que luego utilizaránAmerican ninja 2 para fines criminales. El tono de la película en algunos momentos deriva hacia la comedia con secuencias como la pelea en el bar más parecida a un western al estilo de Le llamaban Trindad (Lo chiamavano Trinità…, Enzo Barboni, 1970) que a una película de artes marciales. Steve James, que en esta secuela coge más protagonismo, consciente del tono paródico de la película saca su vena más cómica y slapstick que combina con sus habituales secuencias de pelea.  En esta ocasión ahonda más en su vertiente donjuanesca con varias secuencias de cortejo que incluyen un ligue con el que se despide junto a los créditos finales. El resultado final es inferior a la primera parte aunque todo el tramo final en la morada de los villanos está repleto de buenas secuencias de acción, correctamente filmadas por Firstenberg.

 

El héroe y el terror (Hero and the Terror, William Tannen, 1988)

El héroe y el terror es uno de los últimos buenos trabajos de Chuck Norris para cine, pocos años antes de que llevara su barba y su porte a la televisión para dar rienda suelta a Walker Texas Ranger, serie creada entre otros por Paul Haggis (¿existe día en el que no se emita algún capítulo en televisión?). Dirigida por su hermano, Aaron Norris, se trata de un correcto policíaco ambientado en Los Ángeles. Chuck es obviamente el héroe, un veterano policía que tiene continuas pesadillas con Simon, un gigante psicópata que representa el terror y al que capturó unos años atrás.

La secuencia inicial, que es sin duda lo mejor de la película, nos muestra uno de estos horribles sueños: Chuck entra en lo que parece ser el escondrijo de la bestia, una casa en la playa llena de cadáveres de bellas jovencitas. La secuencia continua debajo de la casa, entre los troncos que sujetan la casa en el agua, Simon aparece y lo estrangula. La pesadilla se Heroe y el terrorhace realidad cuando Simon escapa de la cárcel. En esta historia encontramos un Chuck mucho más débil y vulnerable ; traumatizado por culpa del psicópata. Vive felizmente en pareja mostrándose más tierno y enamorado que nunca y además está a punto de ser padre, lo que le confiere aun más humanidad si es posible. También se desprende por primera vez de su pelambrera en el pecho, dejando atrás la imagen de macho salvaje.

Steve James interpreta al colega policía de Chuck y además de animarlo en su sesión de pesas – demostrando quien sigue siendo el más fuerte-  nos regala una de las mejores secuencias de la cinta : Simon una vez fugado se refugia en un viejo e inmenso teatro que acaba de ser rehabilitado, en un claro giro de la trama hacia el clásico de El fantasma de la Ópera de Gastón Leroux en cualquiera de sus mil y una adaptaciones. Tras la desaparición de una joven, James ha de pasar la noche en el teatro vigilándolo y este lo hace a su manera; lleva un radiocasete al más puro estilo ochentas, pone música clásica y hace footing por todo el recinto hasta que Simon aparece. Aunque todos sabemos que Steve realmente podría haber terminado con Simon, acaba estrangulado. En fin…, exigencias del guión, y si hubiera sido así ¿qué habría hecho Chuck el resto de la película?

 

El guerrero americano III (American Ninja III: Blood Hunt, Cedric Sundstrom, 1989)

No hay dos sin tres, eso pensaron los responsables de la Cannon, así que se lanzaron a la producción de la tercera entrega de la saga ninja. Dudikoff y Firstenberg no lo debieron ver muy claro (a pesar de que Dudikoff regresó en la cuarta entrega) ya que no participaron. Pero Steve James sí , no lo dudó. El guerreo americano III combina elementos como un American ninja 3trofeo de artes marciales extraído  de Contacto sangriento (Bloodsport, Newt Arnold, 1988) con un refrito de ideas que aparecían en las dos entregas anteriores: tenemos una isla caribeña, villanos que fabrican ninjas biónicos, peleas en un bar, un científico, algo de tráfico de drogas, refrito cuyo ingrediente final es la habitual mágica coincidencia narrativa de la saga. El tipo que mató al padre de David Bradley (el nuevo ninja americano, carente de cualquier atisbo de carisma) cuando este era pequeño, es ahora uno de los villanos que planean secuestrarlo durante el torneo.

Lo mejor de la películas es sin duda la presencia del bueno de Steve. Más consciente que nunca del disparate en el que está implicado no deja de hacer bromas sobre el hecho de encontrar ninjas allá donde lleve sus músculos riéndose de todo y de todos y sin dejar nunca de dar la talla a la hora de poner las cosas en orden. En esta tercera parte, la última en la que apareció, se convierte en el auténtico protagonista y rey de la función, afortunadamente para él, los ninjas dejaron de molestarle para siempre jamás.

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20 AÑOS SIN STEVE JAMES PARTE I: NEGRO, FUERTE Y BUEN ACTOR

Hay una pregunta que de vez en cuando aparece en mi vida, de repente y sin preparación alguna: “¿A qué no sabes quién se ha muerto?”  “No, no lo sé, ¿cómo lo voy a saber? Podría ser cualquiera”. Y en décimas de segundo pasa por tu cabeza una lista de nombres, algunos familiares que descartas ya que la pregunta no es ni mucho menos la forma más adecuada de encarar la muerte de un ser querido. Los nombres desfilan: el Papa, Fidel Castro, Bill Cosby, Kirk Douglas, Di Stéfano, Sara Montiel (no, Sarita ya nos dejó)… y sin atreverte a decir un nombre contestas: “No, no lo sé, ¿quién ha muerto?” A partir de este funesto acertijo hemos descubierto el fin de los días de históricas personalidades; Lady Di, Juan Pablo II, El Fary, Ángel Cristo, el Rey (no, que el Rey aún no ha muerto, lo siento), así como vecinos del barrio, parientes lejanos, en fin, la vida, ellos se van y tú te quedas, y por eso entre otras muchas cosas lo puedes contar.

En estos tiempos actuales de hiperconexión y sobreinformación de la red, uno se entera de la desaparición de una persona prácticamente al instante. Te dan el nombre y haces una parábola temporal próxima a un recuerdo no del todo imaginado por Alain Resnais. Steve a lo afroEn USA puedes enterarte de un fallecimiento en California, viajar en avión dos horas y plantarte en Florida antes de que haya sucedido, y si no os lo creéis recordad cómo se las arreglaba Billy Cristal para matar a la madre de Danny de Vito en Tira a mamá del tren (Throw momma from the train, 1987, Danny de Vito) y utilizar el cambio horario para demostrar su inocencia a modo de coartada. Una paradoja temporal similar a esta, pero para nada vinculada a la comedia negra, sino más próxima a la nostalgia emotiva, me sorprendió hace menos de un año al enterarme del fallecimiento de un actor.

Investigando y revisando clásicos sobre la productora Cannon Films, Steve James reapareció (aunque siempre ha ido apareciendo de vez en cuando) con fuerza. Un tipo negro, alto y fuerte, un cuerpo lleno de músculos de acero, elegante bigote y pelo semiafro moderado. Secundario, amigo y compañero habitual de Michael Dudikoff en el arte de la katana y de Chuck Norris en uno de sus últimos policíacos, lo podemos recordar siempre sonriendo, haciendo bromas y seduciendo a bellas mujeres, luchando con movimientos espasmódicos en una curiosa y explosiva combinación de karate, boxeo, ballet, mimo y actuación circense.

Steve James, el negro de El guerrero americano (American Ninja, 1985, Sam Firstenberg). Acudí a IMDB para ver qué había sido de su carrera, que derroteros había tomado tras la desaparición de la Cannon a principios de los noventa: ¿series de televisión? ¿subproductos de bajo presupuesto? ¿direct to video films? ¿ profesor de kárate en alguna escuela de Nueva York…? Pero me quedé en estado de shock  al descubrir que Steve James había fallecido el 18 de diciembre de 1993 víctima de un cáncer de hígado. Se fue con 41 años y llevaba muerto casi 20 años; y yo no lo sabía ¿Por qué nadie me había hecho la famosa pregunta? ¿Por qué?

La historia del cine se escribe a partir de  grandes películas, actores inolvidables, las estrellas más rutilantes, los rodajes más emblemáticos y los Oscars de la Academia, pero también se escribe a partir de las pequeñas historias, rodajes malditos, las películas olvidadas y actores modestos pero inolvidables.  La Cannon y sus películas tienen también su pequeño hueco en la historia del cine.

Cannon GroupCon la ametralladora

Steve James forma parte de la historia de la Cannon, del cine de acción de los ochenta y de la memoria de toda una generación de ávidos cinéfilos/cinégafos, que creció viendo dobles sesiones en cines de barrio y haciendo cola en el videoclub de debajo de casa. Y si no permanece en tu memoria, tranquilo, aquí está este texto para recordártelo.

Steve James nació en Nueva York en 1952. Su padrino, el actor Joe Seneca, al que podemos recordar en películas como Veredicto Final (The Veredict, Sidney Lumet, 1982) o Cruce de caminos (Crossroads, Walter Hill, 1986), le llevaba a ver películas en los cines de la calle 42 de Manhattan desde muy pequeño. Su padre era un trompetista en diferentes bandas que viajaba continuamente por todo el país llevando consigo a su hijo. Estos dos estímulos despertaron en Steve la pasión por el cine, el teatro y en general una gran inquietud artística que le llevó a graduarse en cine en la CW Post College de Long Island, además de ser cinturón negro en kung fu y un especialista en otras artes marciales.

Steve guaperasCachas

Tras comenzar con pequeños papeles en series de televisión y spots de televisión comenzó a trabajar de forma regular como especialista en filmes de acción. Después de su primer papel importante junto a Robert Ginty en El exterminador (Exterminator, James Glickenhaus, 1982) inició una exitosa carrera en roles secundarios y acompañando a estrellas del cine de acción de los ochenta como Chuck Norris, David Carradine o Michael Dudikoff, muchas de ellas bajo el amparo de la Cannon. William Friedkin, que le dirigió en tres filmes le describió de la siguiente manera: “Uno de los actores más agradables, exigentes y profesionales con los que jamás he trabajado”. Cuando falleció víctima del cáncer se encontraba preparando varios proyectos como una serie para televisión escrita por él mismo.

con mikeFirmando autógrafos

Si hay algo que resalta de las películas que hizo durante su carrera, es su presencia física e interpretativa. Incluso en productos de escasa originalidad y calidad como El cazador callejero (Streethunter, 1990, John A. Gallagher)  o sencillamente bodrios como El guerrero americano 3 (American Ninja 3: Bloodhunt, 1989, Cedric  Sundstrom),  no exentos por supuesto de encanto, su trabajo siempre sobresale.

Divertido, irónico, encantador, duro, seductor y por supuesto ágil, rápido y contundente en la lucha, siempre esperando la oportunidad de poder quitarse la camiseta y lucir músculo. Es difícil encontrar en el cine de esa época un actor especialista en secuencias de acción y que a la vez resulte convincente interpretando a un senador o a un preso fugado que provoca una revolución racial, por poner un par de ejemplos de papeles que asumió.

Steve James era un buen actor.

Repasando su carrera en líneas generales podemos agrupar sus mejores papeles en tres grupos de películas: sus trabajos para la productora Cannon, sus trabajos bajo la dirección de William Friedkin y por último sus papeles como protagonista. En las dos siguientes partes de este dossier las analizaremos todas ellas.

Este próximo miércoles 18 de diciembre se cumplen veinte años de su muerte y ahora soy yo quien va preguntado a la gente: ¿A qué no sabéis quien murió hace 20 años?