POLICIAS (NO DEL TODO) EJEMPLARES: EL CÓDIGO DE BRIAN DENNEHEY

¿Qué harías si llegaran hasta tus manos 22 millones de dólares provenientes del tráfico de drogas? Este dilema  se convierte en una cuestión moral para los protagonistas de Código azul (The Last of the Finest, John Mackenzie, 1990), película que he descubierto en los últimos meses y se ha convertido para mi en una auténtica debilidad. La imagen de su póster publicitario en la que se disponen los rostros de los cuatro actores protagonistas vestidos de agentes de la policía de los Ángeles (me encantan las iniciales LAPD), pistolas en mano, placas y estrellas en la solapa, era el único recuerdo asociado a Código azul posteresta obra. ¿Qué cuatro actores? Brian Dennehey, Joe Pantoliano, Jeff Fahey y Bill Paxton; diferentes calidades, ligas mayores y menores, pero lo que no se puede negar es la indudable falta de carisma de ninguno de  los cuatro, es más, la unión de todos ellos funciona a la perfección, sobre todo por el trabajo depurado y preciso de Brian Dennehey; una presencia contundente por su aspecto pasado de peso, y su indudable atractivo, irónico e inteligente, con la furia aflorando en sus cejas eternamente levantadas, dispuesto tanto a encararse verbalmente, cara a cara, a cualquier superior o malhechor de turno, como a seducir a cualquier dama o liderar, dar calma y tranquilidad a su equipo de fieles policías.

Código azul es una historia policíaca ambientada en Los Ángeles; ciudad abierta, soleada,  grande, espaciosa, de grandes avenidas, cercana al desierto y cercana al mar, la otra ciudad del pecado. Si Nueva York es un laberinto oscuro en el que millones de seres humanos se apilan en sus callejones como hormigas ante un trozo de pan, en L. A. el mal habita en las mansiones más grandes y lujosas.  Casas situadas en lo más alto de Hollywood, como bien retratan las historias de David Lynch y Paul Schrader. Pero esta es una historia policíaca en el más amplio sentido de la palabra ya que los auténticos protagonistas son un cuerpo especial dentro de la policía que sigue la pista de un importante traficante de drogas. Este cuerpo independiente emprende una cruzada personal cuando son apartados del caso, continuando a partir de este momento con su investigación sin autorización de sus superiores. La corrupción que machaca al cuerpo de la policía y a la ciudad de Los Ángeles es el caldo de cultivo que reactiva a este grupo de hombres, padres de familia,  nobles y honrados policías, o como bien define el título original de la película “los últimos de los mejores”. En un tiroteo sucedido en una de las investigaciones, uno de los cuatro policías muere, dejando a su mujer embarazada. Tras esto, el personaje de Dennehey, el líder del grupo, decide dimitir de su cargo, lo que provoca que sus dos compañeros hagan lo mismo para continuar con su investigación ya como civiles pero ahora con un motivo más importante si cabe: hacer justicia y vengar la muerte de su compañero asesinado.

El equipoBrian escuchando

Pero cuando consiguen averiguar dónde se va a producir el intercambio de dinero, drogas y armas, en el que están involucrados varios altos cargos políticos y del cuerpo de policía, son descubiertos y huyen en el primer camión que encuentran. Un camión que transporta el dinero negro de la operación: unos 24 millones de euros en billetes de cien dólares.

La película es un magnífico policíaco que funciona perfectamente como película de acción gracias al buen hacer en la dirección del veterano director escocés John Mackenzie, un director siempre sobrio y eficaz, que nos había regalado dos buenas películas de espionaje en la década de los ochenta, El Cónsul Honorario (The Honorary Consul, 1983) y El Cuarto Protocolo (The Fourth Protocol, 1987). Buen director de actores, y capaz de dotar de ritmo e intensidad a las secuencias de acción, su trabajo en esta película es soberbio. Los detalles del día a día de los personajes, el concepto de grupo, de equipo y de familia, tanto a nivel individual de cada personaje con su familia, como a todas las familias formando una especie de comunidad independiente. Estos detalles presentes en el guión, son ejecutados en pantalla de una manera perfecta tanto por la dirección deEl cuarto protocolo Mackenzie como por el trabajo de los actores. Esto queda claro desde la primera secuencia en la que Dennehey explica a sus hombres el plan que han de ejecutar, filmada en primeros planos, resultarás ser finalmente las indicaciones para un partido de fútbol americano que van a jugar, quedando asentado el concepto de equipo, y por tanto de una competición con unas reglas que han de respetarse. A continuación vemos a Dennehey en la bañera de su casa, su mujer y sus hijos entran para pedirle cosas, retratando una familia americana, “normal, feliz y unida”. Y sobre todo hay una secuencia en la que todo esto está mostrado de forma fantástica: los personajes asisten a una fiesta que parece organizar la policía en un muelle en la playa; Dennehey baila con su mujer, el personaje de Pantoliano llega acompañado por su mujer  y sus tres hijos, Paxton con su mujer embarazada y por último Fahey con su novia que presenta a todos sus compañeros. Tras una conversación se produce una elpisis. Una panorámica nos muestra en primera instancia a los niños durmiendo en el coche para luego pasar a los cuatro policías y sus mujeres caminando por la playa, al amanecer, tras lo que parece haber sido una noche de juerga; hablan, ríen haciendo bromas y terminan metiéndose en el agua en un acto que parecería más propio de unos adolescentes que de unos padres de familia.

Código azul también pivota sobre la dicotomía entre la nobleza y lealtadad representada por los hombres de Dennehey  en contra de la corrupción que representa los superioresde policía, políticos y empresarios involucrados en un turbio negocio de armas Fx 2 ilusiones mortalesy drogas. Sin embargo, la supuesta lealtad y nobleza de los policías se ve continuamente en entredicho poniendo de relieve la fragilidad no tan solo del trabajo de agente policíaco como del hombre en si mismo. Al ser apartados del caso, el cuerpo sigue trabajando sin permiso, y tras dimitir del cuerpo de policía siguen la investigación como civiles, convirtiéndose en unos vengadores callejeros o como dirían en USA unos “vigilantes”. El hallazgo del botín y las dudas de que hacer con el, quedárselo o devolverlo, ¿pero a quién?,  acaban de dinamitar los principios morales de un grupo de policías honrados. Un detalle de guión muy ingenioso e irónico da forma a esta idea de “dinero negro o sucio”: los policías esconden el dinero en bolsas de basura en una fosa séptica que están construyendo para el campo de fútbol para que jueguen sus hijos. En la secuencia final cuando los “malvados” sacan el dinero, literalmente, llenará de mierda todo y a todos, ensuciando a todos los involucrados en el asunto.

Es verdad que Brian Dennehey le hizo la vida imposible a Stallone  en Acorralado (First Blood, Ted Kotcheff, 1982), ganándose el odio y la antipatía de casi todos, pero ya entonces “molaba” ver como sus cejas se levantaban enfado tras enfado, bronca tras bronca. Años más tarde en Cocoon (Ron Howard, 1985) y en F/X Efectos mortales (F/X, Robert Mandel, 1986)  todo el mundo ya se puso de su parte.

Tocando los huevos a SlyStallone

Cuando sea mayor quiero ser como Brian Dennehey. Aquí mando yo y esto es lo que hay.

About Descatalogado

Miguel Arjona es Descatalogado y muchas más cosas. Además de su empeño por catalogar cine olvidado en viejas cintas de vhs, Miguel es guionista, realizador, crítico de cine y profesor de cine en FX ANIMATION Barcelona 3D & Film School. Después de estudiar una carrera universitaria que no tiene nada que ver con el mundo del arte, enfermería, decidió adentrarse en el séptimo arte y estudiar cine. Un año en el IDEP y luego dos más en el CECC, en las que estudió guion y dirección. Después de escribir y dirigir varios cortos en 2005, Miguel tuvo la oportunidad de ser director de ESTUDIODECINE, un cargo que ha ocupado durante diez años. Desde entonces, compagina su trabajo en el mundo de la docencia con la producción de varios largometrajes (Párking, La Manada), la escritura de guiones y la realización de cortometrajes y videoclips.
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