CATALOGANDO A BURT REYNOLDS PARTE II: UN ICONO DEL CINE DE ACCIÓN (Y UN AUTOR) DE LOS OCHENTA

El ritmo de trabajo de Burt durante los ochenta es frenético pero mi interés se ha centrado en sus cintas de acción, creo que todas tienen muchos puntos de interés y sirven para analizar el proceso mediante el cual una estrella se apaga poco a poco, pero también nos muestra fugaces destellos, intensos y frugales, cuya dirección no siempre es la deseada. Mientras  en general las cintas de acción de los ochenta encumbran las buddy movies y nos muestran a policías psicóticos y a hombres megamusculosos, las cintas de Reynolds Burt Reynolds crackparecen estar ancladas en los setenta: tipos solitarios con códigos de vaqueros del viejo oeste, seductores capaces de arriesgar su vida para vengar a un amigo desaparecido, jugadores empedernidos que sueñan con escapar a Venecia y navegar en sus canales, todo cambia a su alrededor pero ellos no. Él sigue llevando bigote.

He de decir que estas películas de las que hablaré a continuación hacen honor más que nunca al nombre de este blog, ya que están todas descatalogadas en nuestro pais, así que ya es hora de catalogar a Burt:

La Brigada de Sharky (Sharky´s machine, 1981)

La década comienza a lo grande para Burt con su segunda película como director. Sharky´s machine es un magnífico policíaco ambientado en las calles de Atlanta. Como las buenas películas de principios de los ochenta, su estética y espíritu están más cerca de los thrillers de los setenta, así como su temática: una trama de corrupción que implica a policías, prostitutas, mafiosos y alcanza hasta los estamentos más altos de la política.

La primera secuencia de la película es memorable: una melodía de saxo acompaña un plano aéreo de la ciudad, rodea un edificio, la cámara se aleja mientras comienza a sonar la maravillosa voz de Randy Crawford sobre una suave melodía. La cámara nos lleva hasta una vía de tren de una sucia zona industrial, y entonces estalla el tema disco Street Life a la vez que aparece Burt Reynolds caminando sobre la vía, con barba y un maletín, hace un frío horroso pero el avanza con determinación. La cámara le sigue en varios planos laterales y generales, hasta que derrumba una puerta y entra en una vieja fábrica abandonada. Este inicio tan potente e impactante es homenajeado por Quentin Tarantino para una secuencia de Jackie Brown (1996): en ella seguimos a Pam Grier primero en su coche y después sobre una pared azul mientras suena Street life, y al igual que Burt en La brigada de Sharky, Pam lleva una bolsa con dinero para realizar un intercambio. Combinación de música rítmica y enérgico movimiento.

La dirección de Reynolds es contudente, su trabajo de puesta en escena se basa en un estilo directo apoyado por la fantástica dirección de fotografía de William A. Fraker, que combina paisajes nocturos muy estilizados en los que aplica efectos de claroscuros y sombras propios del cine negro y del thriller de los setenta.  Algunos pasajes de la película recuerdan también al policíaco europeo; al polar francés pero sobre todo al poliziescho italiano, este hecho lo acentúa la presencia como villanos de Vittorio  Gassman y especialmente de Herny Silva, que está brillante en las pocas secuencias en las que aparece: el tratamiento de estas tiene un toque genuinamente poliziesco; la música estridente y angustiante, la oscuridad, planos angulados, y Silva que aparece totalmente enloquecido y esnifa droga continuamente, pasa de la tranquilidad a realizar movimientos convulsivos.

La película arranca y finaliza con secuencias en las que se trabaja el concepto de la violencia: una persecución en el inicio que finaliza en un autobús que perfectamente podríamos ver en cualquiera de las cintas de la saga de Harry el sucio, posteriormente vemos las torturas que recibe Sharky en un barco: la noche es profunda y todo es oscuro, le cortan varios dedos a Sharky, a continuación estalla la violencia y escapa. Burt no nos priva de ningún disparo, ni de las consecuencias de los disparos, las balas impactan de forma violenta en los cuerpos, la sangre es muy roja, y como en las películas de Siegel y Peckinpah, la violencia existe y hay que mostrarla. Y el final de la película es un asedio en el que la brigada de Sharky va cayendo uno a uno, hasta el duelo final entre Reynolds y Silva.

Sharky´s machine posterMCDSHMA EC006

Burt Reynolds que comienza la película con barba en la segunda secuencia ya retoma su inseparable bigote. Se trata de un personaje solitario, silencioso, testarudo, terco y con un sentido de la ley y la justicia extremo. Y a partir de aquí comienza la parte más curiosa de la película que ocupa prácticamente todo el segundo acto, y es la vigilancia a la que somete a Dominoe, una prostituta de lujo intepretada por Rachel Ward, exhuberante y hermosa. Reynolds la observa día y noche desde un apartamente delanet del edificio de lujo en el que vive esta, oye sus conversaciones, la sigue a una clase de baile en plan Fama en el gym, y al igual que James Stewart en La ventana indiscreta, Reynolds no se separa de sus prismáticos, observando y obsesionándose con su cuerpo y su figura. Hasta el punto en el que en una secuencia mediante el montaje, Dominoe parece que baila para Sharky llegando incluso a cantar la misma canción, Burt se enamora y como director suaviza las formas.

Sharky´s machine- observandoM8DSHMA EC003

Y a partir de aquí la película gira hacia el clásico de cine negro Laura: Dominoe aparentemente ha sido asesinada en su apartamento, y cuando Reynolds visita el apartamento la ve aparecer por la puerta, como el retrato que Dana Andrews obserbava con fascinación, la figura de Dominoe se acerca a la cámara como un fantasma. Realmente, una amiga de esta había muerto en su lugar. Y presenciamos al Reynolds más humano y frágil: al principio se muestra duro y violento con Dominoe, se ha enamorado de una puta. Tienen una discusión: Burt quiere obtener respuetas de Dominoe pero ella no quiere hablar, este se enfada y le recrimina su profesión, entonces ella indignada le abofetea y Burt contesta zarandeándola y con otro bofetón, entonces ella sollozando le pregunta: “¿Es qué no sabe tener en sus brazos a una mujer?” ,  él, contesta furioso   “Sí, mejor de lo que se imagina, pero yo no tengo 1000 dolares”.  La escena es igual a una que tiene en Destino fatal junto a Cathernine Deneuve; ella también es una prostituta y él un policia, son pareja y él la zarandea tras recriminarle su profesión, pelean violentamente y terminan haciendo el amor. Sabe que únicamente  ella, una prostituta puede entender lo solitaria de su existencia, así como atemperar su salvaje instinto.  A la mañana siguiente, encontramos a un Reynolds más nostálgico, cariños y romántico, ella finalmente cae en sus brazos.  Al contrario que en Destino fatal, el final de Sharky y Dominoe es más positivo.

 

Jugar duro (Stick, Burt Reynolds, 1985)

Los elementos para que esta película triunfe a priori son numeroso: una novela del recientemente fallecido y prestigioso Elmore Leonard (autor de la novela Rum Punch en la que Tarantino se basó para realizar Jackie Brown),  una historia llena de acción, romance, Jugar durovenganza y comedia ambientada en los calurosos paisajes de Miami, Reynolds que vuelve a la dirección y un casting en el que se rodea con grandes actores como Candice Bergen, Charles Durning y George Segal. Pero el resultado final no es el esperado: la dirección de Reynolds es monótona y carece de fuerza, la trama se diluye y pierde poco a poco el interés, y todo el look del filme tiene un aire televisivo al que no ayuda para nada ni la banda sonora de reminiscencias tropicales que parece sacada de una película de Bud Spencer y Terence Hill (los grandes compositores italianos Guido y Maurizio de Angelis) ni la insulsa dirección de fotografía totalmente carente de matices.

Burt basa su apuesta en el trabajo interpretativo del casting y en la historia, pero a pesar de que todos son grandes actores, los personajes resultan un tanto exagerados y caricaturescos. Sin embargo,  la película es lo suficientemente entrañable como para disfrutar del trabajo inerpretativo de Burt, aquí su registro es variado: su personaje de tipo duro que sale de la cárcel y busca vengar la muerte de un amigo. Se muestra divertido y seductor, enseñándonos siempre su encantadora sonrisa. Enamora y se enamora de Candice Bergen y lo vemos cariñoso haciendo de padre que quiere recuperar a su hija. Busca la redención y el amor, el peligro le acecha, pero como siempre Burt tiene armas con las que defenderse. Al final se queda con la chica y con su hija.

Acorralado en Las Vegas (Heat, Dick Richards, 1986)

Acorralado en Las Vegas tiene un principio curioso: nos muestra al típico Reynolds de los años setenta; en un bar country de carretera piropea a una rubia, aparece su novio pero Burt intenta ligar de nuevo con la chica mostrándose arrogante y soez. Tiene una pelea con el novio, un mindundi al que le arranca el peluquín, y Burt acaba apaleado y humillado por el tipo que se marcha con su novia emocionada. En la siguiente secuencia descubrimos que el tipo conoce a Burt y quiere pagarle por haberse dejado apalizar ante su novia. Aquí Burt es de nuevo un tipo duro con un lejano pasado como mercenario que actualmente se gana la vida ayudando a perdedores y en el que su nuevo trabajo será acompañar a un millonario cobarde que quiere jugar en los casinos de Las Vegas pero no se atreve a hacerlo solo.

La película está continuamente bañada de música jazz, lo que le da a toda la cinta y a Burt un tono nostálgico. Burt se juega la vida por ayudar a una amiga suya que quiere vengarse Heat posterde unos tipos que la han chuleado, dando a entender que esta es una prostituta y que en otros tiempos Burt había sido su proxeneta. Posters de Venecia inundan su oficina así como su pequeño apartamento, continuamente sueña con poder viajar a la ciudad de los canales y retirarse a vivir alli, pero cuando tiene la oportunidad de conseguir el dinero en un casino, decide seguir apostando y lo pierde todo. Entonces se rebela como un jugador empedernido y un cobarde incapaza de afrontar los cambios y su propio destino. Reynolds ayuda a todos pero es incapaza de aydarse a si mismo. La película combina comedia con apuntes dramáticos, que en general funciona a pesar de alguna secuencia de acción penosamente ejecutada.

Y de nuevo la violencia y el peligro acechan su vida. El título español de la película fusila y se aprovecha del título de la película con Stallone Acorralado (First Blood, Ted Kotcheff, 1982), ya que durante el final de la película Burt sufre el asedio y es acorralado por una banda de asesinos que quiere matarle, pero no pueden con él y de forma sistemática y organizada los irá eliminando uno a uno, como si de una slasher movie se tratara. El último plano es de Burt con una camisa roja en una góndola veneciana.

Malone (Harley Cokeliss, 1987)

Malone es un buen thriller con ambientación rural. Burt encarna a un agente de la CIA cuya misión es ejecutar a un tipo, pero en el último momento se arrepiente. Para evitar que descubran su identidad y asesinen, le cambian la identidad y se retira dirección al sur; su coche se avería y termina en una vieja gasolinera donde entabla amistad con el dueño que vive con su hija, estos le ofrecen cobijo temporalmente. Burt se muestra como un tipo misterioso, callado y respetuoso. Por supuesto, la violencia le persigue, y toma forma de un grupo de vulgares mafiosos que quieren adueñarse del terreno donde se ubica la gasolinera. Cuando hay problemas, Burt no tarda en responder de forma contundente mostrando sus capacidades en el arte de la lucha. En un personaje similar al de Eastwood en El jinete pálido, de nuevo encontramos el vaquero solitario que aparece de la nada para proteger a los desvalidos de las agresiones de los poderosos villanos.

Malone posterMalone 3

La cinta es entretenida, el jefe de la banda de mafiosos lo interpreta el gran Cliff Robertson de manera convicente. Burt tiene más pelo que nunca y las imágenes a cámara lenta en las que dispara una recortada son magníficas. Toda la parte final está teñida de violencia y sangre filmada al más puro estilo Walter Hill, con un buen trabajo de illuminación en las secuencias nocturnas. La película tiene el mismo aire y espíritu que otras dos películas de finales de los noventa: la primera es Traición sin límites (Extreme prejudice, Walter Hill, 1987) y la segunda es  Tiro mortal (Dead bang, John Frankenheimer, 1989); paisajes desérticos del medio oeste americano, héroes solos ante el peligro, tiroteos interminables, polvo y disparos que impactan de forma violenta en los cuerpos.

Otro asedio más a Burt, y otra nueva victoria.

Chicago en rojo (Rent-a-cop, Jerry London, 1987)

En este nuevo intento de encontrar el éxito Reynolds  combina thriller policíaco con comedia romántica, compartiendo cartel con Liza Minelli, con la que ya había trabajado en Los aventureros de Lucky Lady (Lucky lady, Stanley Donen, 1975) y que en aquellos años también estaba viviendo su propia decadencia personal debido a  problemas con el alcohol y las drogas.

Chicago en rojo - LizaChicago en rojo - Brut dispara

He de decir que siento mucho cariño por esta película: Burt hace de nuevo de tipo rudo y bruto, un buen policía al que han retirado la placa por insubordinación y Minelli hace de prostituta, antigua bailarina que no deja de hablar un instante. El destino les une en una redada en la que mueren varios policias y Minelli está implicada como testigo. Finalmente Burt acabará protegiendo a Minelli. Ella está hiperactuada y pesada, y Burt contraresta con comentarios ácidos que los convierten en una pareja entrañable. La química entre los dos surge de forma misteriosa y enigmática. Es la historia de dos auténticos losers interpretados por dos actores en plena decadencia; la combinación de los dos actores es tan barroca que terminan por crear una pareja entrañable. Por los viejos tiempos.

La película es una curiosa combinación de screwball comedy,  cinta romántica y buddy movie ochentera al más puro estilo de Arma letal (Lethal weapon, Richard Donner, 1987). Chicago en rojo posterEncontramos una trama de corrupción policial que finalmente acaba redimida por un arrepentido expolicia corrupto y como villano encontramos a un curioso James Remar en un personaje hiperfreaky llamado Dancer cuya pasión y obsesón es bailar en las discotecas más modernas de Chicago, siempre con un punzón guardado en su bolsillo. La aterciopelada y bonita banda sonora de Jerry Goldsmith que acompaña la película es fantástica y  a pesar de  que toda la cinta está pasada por el filtro de la dulzona comedia de los ochenta el final es hiperviolento y oscuro, rozando el absurdo gore: Dancer, el asesino que lleva un casco de motorista quiere matar a Liza, Burt, tras una pelea, acaba metiéndole a este una granada dentro del casco, su cabeza explota, entonces Liza pregunta: “¿Está vivo?”, y un policía que acaba de llegar a la escena exclama sorprendido: “¡No tiene cabeza!”. Liza y Burt encaminan su particular ocaso pero acaban juntos, felices y enamorados. Esto sigue siendo Hollywood.

Desde muy pequeño y antes de tener el primer reproductor de VHS en casa, me gustaba pasar horas y horas en el videoclub de debajo de mi casa, el Rocho. Analizaba una a una las carátulas de los estuches de las diferentes secciones, especialmente las de acción y  terror: leía las sinopsis, miraba las fotos de la contraportada, las duración, el casting,… y Burt estaba por todas partes. Curiosamente una vez que tuve mi reproductor de video nunca alquilé una protagonizada por él,  siempre me decantaba por las de Stallone, Bronson o Eastwood, una fuerza misteriosa me susurraba y convencía para que no las escogiera, pensando que en ellas no iba a encontrar lo que buscaba: pura acción. Nada más lejos de la realidad, la acción permanece allí.

About Descatalogado

Miguel Arjona es Descatalogado y muchas más cosas. Además de su empeño por catalogar cine olvidado en viejas cintas de vhs, Miguel es guionista, realizador, crítico de cine y profesor de cine en FX ANIMATION Barcelona 3D & Film School. Después de estudiar una carrera universitaria que no tiene nada que ver con el mundo del arte, enfermería, decidió adentrarse en el séptimo arte y estudiar cine. Un año en el IDEP y luego dos más en el CECC, en las que estudió guion y dirección. Después de escribir y dirigir varios cortos en 2005, Miguel tuvo la oportunidad de ser director de ESTUDIODECINE, un cargo que ha ocupado durante diez años. Desde entonces, compagina su trabajo en el mundo de la docencia con la producción de varios largometrajes (Párking, La Manada), la escritura de guiones y la realización de cortometrajes y videoclips.
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