UN TRABAJO POLICÍACO (MONTREAL-BROOKLYN-ZARAGOZA-BARCELONA)

 Me gusta observar una nueva película como si ya la hubiera visto hace años, de esta manera el poso que queda en mi recuerdo está presente desde la primera vez, y en apenas unas horas puedo jugar a grabar a fuego ciertos recuerdos e inventarme otros para recrear mi propia versión de la historia

One police PlazaInvestigando para escribir el artículo sobre La araña roja (The red spider, Jerry Jameson, 1989) descubrí que tres años ante la CBS había producido otro telefilme llamado Un trabajo policíaco (One police Plaza, Jerry Jameson, 1986). Al igual que La araña roja está inspirada en la misma novela y vendría a ser su precuela. Como si fuera el protagonista de estas dos películas, el teniente Daniel Malone, comencé una investigación en la red para conseguir una copia. Internet se convirtió en un laberinto donde cada nueva pista me fue llevando a otra. Reconozco que lo más difícil fue averiguar el título con el que se estrenó en nuestro país, pero una vez que lo conseguí, encontré una única copia en vhs a la venta: “¿desea comprar el artículo?” ¡Claro que SI!

Tras ver varias veces la película he desarrollado una sensación extraña, algo así como una nostalgia respecto a un recuerdo no vivido. El recuerdo de La araña roja me había acompañado durante años, revoloteando sobre mi cabeza de tanto en tanto, y desapareciendo luego para asomar sus patas definitivamente hace un par de años. Pero ¿cuál es el sentido de la nostalgia aplicado a esta película que apenas he descubierto hace unos meses?

El primer pase que hice de Un trabajo policíaco estuvo muy condicionado por la sombra de su secuela, La araña roja. Durante todo su visionado me esforcé en compararlas, encontrando similitudes y descubriendo diferencias,  que en esta ocasión son casi todas aunque el espíritu de las dos cintas sea prácticamente el mismo.

Hay dos diferencias importantes respecto a su secuela:  la primera es un presupuesto más generoso que se puede comprobrar en la variedad de localizaciones y sobre todo en el final que incluye un tiroteo con ametralladoras, granadas y un tanque muy en la línea de Los hombres de Harrelson (S.W.A.T. Robert Hammer y Lee Stanley, 1975-1976). La segunda diferencia es que la  puesta en escena y la planficación están más cuidadas por parte de Jerry Jameson. Hay secuencias donde la fotografía intenta ser expresiva empleando sutiles movimientos de cámara, eso si, sin dejar de ser una puesta en escena absolutamente televisiva.

Pero en mi segundo visionado mientras initento descifrar los misterios que todavía se me plantean y dar respuesta a  varias incongruencias de su argumento, los mecanismos de la nostalgia no vivida se ponen en funcionamiento. Estallan en mi cerebro para trasladarme a dos lugares,  dos momentos y dos recuerdos totalmente alejados en el tiempo y en el espacio.

Primer recuerdo:

 “He convencido a mi madre para que me deje ver el estreno del sábado noche de la CBS, he visto varias veces el anuncio en la tele y además de tener muy buena pinta,  la peli está rodada en la gran manzana, cerca de donde viven el abuelo Max y la abuela Geraldine.  Diría incluso que una calle que aparece es la calle donde me llevan los domingos a merendar: batido de fresa y chocolate, hamburguesa de búfalo con patatas y pastel de naranja confitada, siempre con mucha nata encima. No puedo afirmar que conozca Manhattan como la palma de mi mano ya que nunca hemos pasado ni con mis padres ni con los abuelos de Central Park, pero he ido muchas más veces que mis compañeros Seaton, Willi Bee y June que apenas han salido del barrio, por no decir que ninguno de ellos ni tan siquiera ha ido a Coney Island. Lo más cerca que ha estado Seaton de Coney Island es la camiseta roja con la montaña rusa que le trajo su primo Donnie cuando estuvo en el parque de atracciones el año pasado. Tenía muchas ganas de ver esta película, siempre que dan una peli que está ambientada en mi ciudad siento una excitación especial, me encanta jugar a adivinar y reconocer los lugares que me son familiares y más cuando son en Manhattan, que es donde viviré cuando cumpla dieciocho años y comience a trabajar en algún espectáculo de Broadway. La primera imagen que veo ya me ha dejado en estado de shock, se ve el puente de Brooklyn desde muy cerca de donde vamos mucho a jugar con papá y con el pequeño Mark. Casi podría decir que es la misma imagen que he visto más de mil veces desde los binoculares que hay a un lado de la bahía. ¿Y después? Después he hecho un continuo esfuerzo pero no he conseguido reconocer ninguna calle  ni ningún edificio más… hasta que mi madre me ha dicho que  la película no la han filmado en Nueva York. ¿Pero si parece Manhattan? ¿Cómo puede no estar filmada aquí? En ese momento me he ido a la Biblioteca que hay en Nassau y me he puesto a investigar en libros de cine y periódicos hasta que he llegado a un anuario de la CBS en la que explica que la película la rodaron en Montreal, ¡Canadá! ¡Qué decepción! Y entonces me he hecho la siguiente pregunta: ¿Y si rodamos una película en Manhattan podría parecer que sucede en Montreal?”

Richie Forshyte 15 de octubre de 1987, Brooklyn, Nueva York USA

 Puente de BrooklynMontreal

Segundo recuerdo:

 “Si por doscientas pesetas más puedo comprar una película original prefiero hacerlo antes que alquilar una aunque me cueste más barato. Es verdad que la que alquile será nueva, de las últimas que han salido en el videoclub, pero si ahorro esas doscientas pesetas más en un par de semanas podré tener una película más en mi estantería. ¡Y si! cuando levanto la vista del libro de turno, o de los malditos apuntes que he de memorizar para la clase de mañana me gusta ver  mi colección de películas creciendo, todas ellas ordenadas por géneros, por directores, por actores o por distribuidoras, por saga o por año de producción. Hacía tiempo que le tenía echado el ojo a Un trabajo policíaco,  hace medio año o puede que más que la veo en la estantería de películas a cien pesetas, casi siempre está libre, pero nunca me he atrevido a alquilarla, ¿la habrá visto alguien? Imagino que cuando la sacaron como novedad durante un tiempo la gente se pelearía por alquilarla, yo no lo recuerdo. Aquí lleva tiempo entre Amor y balas y Harry el fuerte esperando a que se la lleven. Me gusta lo suficiente la carátula como para arriesgarme y tenerla en mi estantería (…)  Acabo de ver la peli en compañía de mi padre, a él le ha parecido un poco aburrida, a mi no me ha desagradado, aunque hay muchas cosas que no he entendido. A veces pasan de un sitio a otro y uno no sabe muy bien porqué. Me ha recordado a algunas series de la tele sobre policías que suceden en Nueva York. Si que hay una cosa que me ha sorprendido bastante y es como el protagonista de la peli que es un tipo muy mayor, creo que podría ser mi abuelo, está con una chica tan joven y guapa. Pero ahí no queda todo, lo peor es que él no la hace caso, ella siempre está insistiéndole en que le cuente como le va el caso y que sucede con los crímenes y el no suelta prenda, se muestra indiferente con ella. Es totalmente lo contrario a lo que hace mi padre que no deja de hablar del trabajo y contar siempre lo mismo sobre su jefe, sus compañeros o como ha conseguido que le suban el sueldo dos veces en menos de un año, pero a él y solo a él. Tendré que verla otra vez para poder tener más claro como llegan al final en el que de golpe hay un tiroteo en un puerto de Nueva York. Está claro que el trabajo de policía tiene que ser muy duro, mucho más que el trabajo de mi padre”

Franciso Gabarre, 8 de marzo de 1992, Zaragoza España.

 Videoclub ZaragozaLisa Banes

Y tras estas dos fugas autobiográficas interconectadas por un videocassette, el círculo se cierra cuando esta cinta llega a mis manos más de veinte años, después de que Francisco me la venda a mí. Dilucidar la historia y las huellas que un objeto anitguo como este tiene impregnadas en su rugosa superficie hace que me pregunte si el círculo seguirá abierto y en un futuro no muy lejano serán otras las historias y recuerdos  que afloren en su próximo espectador. Como si de un remake benigno de The Ring (El círulco, Ringu, Hideo Nakata, 1998) se tratara, las imágenes de Un trabajo policiaco seguirán trabajando y excarvando en los rincones  más inaccesibles de mi nostalgia no vivida.

Miguel Arjona, 21 de junio de 2013, Barcelona España.

About Descatalogado

Miguel Arjona es Descatalogado y muchas más cosas. Además de su empeño por catalogar cine olvidado en viejas cintas de vhs, Miguel es guionista, realizador, crítico de cine y profesor de cine en FX ANIMATION Barcelona 3D & Film School. Después de estudiar una carrera universitaria que no tiene nada que ver con el mundo del arte, enfermería, decidió adentrarse en el séptimo arte y estudiar cine. Un año en el IDEP y luego dos más en el CECC, en las que estudió guion y dirección. Después de escribir y dirigir varios cortos en 2005, Miguel tuvo la oportunidad de ser director de ESTUDIODECINE, un cargo que ha ocupado durante diez años. Desde entonces, compagina su trabajo en el mundo de la docencia con la producción de varios largometrajes (Párking, La Manada), la escritura de guiones y la realización de cortometrajes y videoclips.
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