FLASHBACKS AL CAPRI

Los mil y un referentes de Oblivion  y mis primeros recuerdos en el cine.

Este pasado fin de semana fui al Cine Capri del Prat de Llobregat a ver Oblivion (Joseph Kosinski, 2013).  Antes de entrar a la sala, Mercè, la dueña del cine tras venderme la entrada me avisa de que se trata de una película con muchas referencias a otros filmes y cita dos: la saga de La Guerra de las Galaxias y 2001 y Una Odisea en el Espacio (2001: A Space Odissey, Stanley Kibrick, 1968).

Entro en la sala, me acomodo en mi habitual butaca y pienso: ¡voy a ver una película en el Capri! Comienza la sesión. Efectivamente Mercè tenía razón, la película está plagada de referencias, tantas que me va a costar poder enumerarlas todas: las primeras imágenes en blanco y negro con una evocadora voz en off que reflexionan sobre el tiempo, los recuerdos y los sueños me recuerdan a La jetté (Chris Marker, 1962); el paisaje arenoso y desértico que enmarca la historia en su mayor parte de metraje parecen los mismos Tom y Obliviondesiertos de la saga de La Guerra de las Galaxias; el aislamiento que sufre tanto el personaje de Tom Cruise como su compañera en una especie de nave flotante que a su vez parece un chalet de último diseño, así como el adormecido ritmo narrativo de su primera media hora nos transportan tanto a cualquiera de las dos versiones de Solaris (Andrei Tarkowsky, 1972 y Steven Soderbergh 2002), como al universo que Duncan Jones nos enseña en Moon (2009). Estas tres películas volverán de nuevo a mi mente cuando la trama se complica y aparece el tema del doble, las réplicas, o exactamente los clones, su valor, función y el papel que pueden desempeñar en una posible y futura (anti)sociedad distópica. Y a mi mente vienen imágenes de La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of body snatchers, Don Siegel, 1956) y del  posterior remake de Philip Kaufman La invasión de los ultracuerpos (Invasion of body snatchers, 1978), y por unos instantes leo en la película otra reflexión sobre la alienación del individuo y el poder represor de la sociedad, y pienso de qué manera habría sido interpretada si se hubiera estrenado en los años cincuenta, ya que puede interpretarse como una denuncia de los peligros del comunismo y de la lucha del auténtico ser humano (el auténtico americano) por conservar y recuperar la tierra (por USA representado en una devastada Nueva York) que ya no está en su control. Pero también hay elementos de la puesta en escena que me recuerdan a Mad Max (George Miller, 1979), Brazil (Terry Gilliam, 1985)….

Cine CapriCine capri ahora

Y con todo este bombardeo de referencias, de planos y de motivos visuales que me recuerdan a otras películas levanto la vista de la pantalla, miro a mi alrededor y entonces son otros motivos visuales y otras imágenes las que vienen a mi cabeza. Empiezo a recordar que algunas de las imágenes que me evoca Oblivion las he visto en esa misma sala, en esa misma pantalla. Y entro en una dinámica de flashbacks temporales que me trasladan a diferentes momentos de mi vida sin moverme del sitio, pero sobretodo me llevan a mis primeros recuerdos relacionados con el cine.

 

La sala del Capri.Proyectores del Capri

Llegados a este punto mi posible decepción por la calidad de la película y que ha durado unos minutos ha desaparecido por completo y se ve recompensada no solo por el simple hecho de ver la película, sino de verla en este fabuloso cine. Mis primeros recuerdos relacionados con el cine están asociados al Capri, es la sala en la que he aprendido a amar el cine y en la que he crecido como persona y como espectador. Primero como el niño que se sorprende y queda fascinado con su nuevo juguete, después como adolescente que vive nuevas experiencias acompañado por amigos y novias, más tarde como joven y solitario cinéfilo, estudiante de cine que sueña con hacer algo relacionado con él; y ahora de nuevo como nostálgico espectador que asombrado por poder seguir disfrutando del mismo placer semana tras semana, regresa al útero cinematográfico que supone volver a sentarse en la misma sala y repetir una rutina sagrada: saludar y charlar sobre la película que vas a ver con los dueños del cine mientras compras la entrada, el mismo acomodador de siempre que rompe tu entrada, subir al bar a comprar un refresco y caramelos, ir a mi butaca favorita y sentarme, respirar el inconfundible olor de la sala, las luces laterales en formas fichas del dominó tan setenteras  se van apagando poco a poco, la sala a está a oscuras exceptuando los bordes de la pantalla iluminados en rojo y.. comienza la película.

 

Muñeco diabólicoLos bárbaros

Y ya estamos llegando al final de Oblivion, y el último tramo de la película no va a ser menos y está también plagado de referencias a otras cintas de ciencia-ficción. Tom Cruise llega hasta una especie de cubo luminoso con aspecto de monolito y me acuerdo de  Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1979), Cube (Vincenzo Natali, 1997), y por supuesto 2001, una odisea en el espacio.

Y observando ese monolítico que me recuerda a 2001 me acuerdo de la gran elipsis que  hay en el filme tras la aparición del monolito y soy yo quien vive una elpisis en forma de flashback:

Tom y Cocktail

Mi primera imagen es de E.T El Extraterrestre (E.T. The extra-Terrestrial, Steven Spielberg, 1982), recuerdo que ya la había visto en un cine de verano en Granada, pero volví a verla en el Capri, llegamos tarde y había mucha gente como siempre, no me gustó demasiado aunque si recuerdo la secuencia en la que Elliot besa a la niña cuando las ranas se escapan. También recuerdo a Vetusta Morla volando en La historia interminable (Die unendilche Geschichte, Wolfang Petersen, 1984). Recuerdo a mi tía Rosario que era la persona que siempre me llevaba al cine cada semana a ver lo que dieran, dos o tres películas, hasta que uno de los dos se cansaba. Recuerdo planos de Cantinflas, de Louis de Funes, de Bud Spencer y Terence Hill, Tarón y el caldero mágico (The black cauldron, Ted Berman y Richard Rich, 1985). Recuerdo el impacto de ver a Roger Moore entrando en la cama con Grace Jones en Panorama para matar (A view to kill, John Glen, 1985). Pero sobretodo recuerdo ver asombrado y fascinado el infierno que vivía Griffin Dunne en Jo,¡ qué noche! (After hours, Martin Scorsese, 1985), cuando decidía ir al barrio del Soho a ver a Rossana Arquette, la secuencia en la cama en la que le explica sus problemas, después en el bar con el novio de ella, el billete que sale volando del taxi, cada secuencia me dejaba más perplejo. Me sentía estremecido pero sobretodo me sentía especial, ya que era consciente de que estaba viendo con siete años una película de mayores. Creo que ese día en el Capri me hice mayor. Recuedo cierto bochorno y sonrojo sentado junto a mi tia en una secuencia de Fabricando al hombre perfecto (Making Mr. Right, Susan Seidelman, 1987), en la que John Malkovich haciendo de robot y una mujer juegan con un preservativo y no paran de hablar de sexo. Y muchas esperas de días y muchas colas. El fenómeno de Cazafanstamas (Ghostbusters, Ivan Rietman, 1984) y el jaelo que se montaba en el cine cada vez que sonaba la canción de Lionel Ritchie. Y de nuevo aparece Tom Cruise y la expectación para ver Cocktail (Roger Donaldson, 1988), y que me pareció muy aburrida. Y antes las películas de Pesadilla en Elm Street 4Parchis, me acuerdo del enfado que tuve con mi tío que me había regalado unas entradas para verlos actuar en el Palau d´Esports porque yo solamente los quería ver en el cine y no en directo. Y más esperas impacientes durante la semana: la decepción de Moonwaker (Jim Blashfield y Colin Chivers, 1988), gatear entre la gente para colarnos en el caos que se había montado en la calle para ver Los gemelos golpean dos veces (Twins, Ivan Reitman), el auge de Tom Hanks y las risas cada vez que el chucho le babeaba en Socios y sabuesos (Turner & Hooch, Roger Spootiswoode, 1989). Recuerdo ver en primera fila Los bárbaros (The barbarians, Ruggero Deodato, 1987) y El muñeco diabólico (Child´s play, Tom Holland, 1988) con mi vecino Sergio y dos compañeras de colegio en lo que se supone era una cita, al menos para él. Y las maratones de películas; una de cuatro películas de terror también con Sergio: la crudeza y el gore de Hellbound: Hellreiaser 2 (Tony Randel, 1988), la fantasía y diversión de Pesadilla en Elm Street 4 (A nightmare on Elm Street IV: The Dream Master, Renny Harlin, 1988), una extrañeza delirante con Michael York titulada  Bestia asesina (Un delitto poco comune, Ruggero Deodato, 1988) y a Michael Ironside en Proyecto: Terror (Watchers, John Hess, 1988). Recuerdo haber visto dos veces  y media en una misma tarde Desafío total (Total Recall, Paul Verhoeven, 1990) y la expectación que se creó cuando Clint Eastwood había vuelto a dirigir un western después de tantos años y alucinar viendo Sin Perdón (Unforgiven, 1992)…..

Y como en el final de Jo,¡ qué noche!, en el que Chech &Chong dejan caer de una furgoneta a Griffin Dune en forma de escultura de escayola en la puerta de su trabajo, el lugar en el que  inició su aventura que terminó en pesadilla, a mi me dejan caer en la misma butaca del Capri en la que comencé a ver la película pero con una historia más que contar y recordar.

 

About Descatalogado

Miguel Arjona es Descatalogado y muchas más cosas. Además de su empeño por catalogar cine olvidado en viejas cintas de vhs, Miguel es guionista, realizador, crítico de cine y profesor de cine en FX ANIMATION Barcelona 3D & Film School. Después de estudiar una carrera universitaria que no tiene nada que ver con el mundo del arte, enfermería, decidió adentrarse en el séptimo arte y estudiar cine. Un año en el IDEP y luego dos más en el CECC, en las que estudió guion y dirección. Después de escribir y dirigir varios cortos en 2005, Miguel tuvo la oportunidad de ser director de ESTUDIODECINE, un cargo que ha ocupado durante diez años. Desde entonces, compagina su trabajo en el mundo de la docencia con la producción de varios largometrajes (Párking, La Manada), la escritura de guiones y la realización de cortometrajes y videoclips.
This entry was posted in Ciencia Ficción, Imágenes recurrentes and tagged , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s