MÁS INTELIGENTE QUE CHUCK, TAN AMERICANO COMO CLINT

El Rescate necesario según Ben Affleck

El rescate es un concepto muy arraigado en la cultura, y por desgracia en nuestras vidas, desde el rescate de Andrómeda por parte de Perseo en la leyenda mitológica griega hasta el inminente rescate que la economía española, y como consecuencia todos nosotros, ha estado a punto de sufrir por parte de la Unión Europea.

En el cine norteamericano no ha sido menos importante. D. W. Griffith lo utilizó desde sus primeras películas (El nacimiento de una nación 1915Intolerancia 1916 ) como elemento dramático a la par que daba forma a varias técnicas de montaje que poco a poco se fueron asentando en el intelecto del espectador. Griffith estaba inventando el cine como arte narrativo y  como espectáculo emotivo. Pero sobretodo el rescate se estaba institucionalizando como una poderosa arma de autoafirmación patriótica, norteamericana, por supuesto.

El rescate es también una idea recurrente en la carrera de Ben Affleck como director.

En Adiós pequeña, adiós (2007), el secuestro de una niña pequeña y el esfuerzo por rescatarla planteaba el dilema de hasta qué punto se pueden tomar ciertas decisiones, con sus consecuencias, en el supuesto beneficio de un ser indefenso, en este caso privar a una madre problemática de su hija pequeña. En The Town, ciudad de ladrones (2010) el secuestro y liberación por parte de un grupo de atracadores (entre ellos el propio Affleck) de la gerente de un banco tras el robo a este, es rápido y fugaz pero lo suficientemente intenso para marcar a sus dos protagonistas en una historia de amor imposible, que plantea también varios dilemas, como la posibilidad de romper con una estructura familiar heredada en pos de una posible redención.

Argo (2012), la nueva película de Ben Affleck muestra otro secuestro y como no, otro rescate. En esta ocasión el material sobre el que se trabaja es real, se trata de la crisis de los rehenes en Irán, en el que durante 444 días el gobierno surgido tras la revolución iraní del 1979 retuvo a 66 diplomáticos y ciudadanos de Estados Unidos. El secuestro comenzó en 1979 y finalizó en 1981. A pesar de que el filme arranca con el asalto y toma de la embajada norteamericana en Teherán por parte de los estudiantes iraníes, la trama se encamina hacía un grupo de seis trabajadores norteamericanos que en la confusión consiguen escapar y terminan refugiándose en la embajada canadiense. Aquí es cuando entra en acción el personaje interpretado por Ben Affleck, Tony Mendetz, un agente de la CIA especializado en extraer ciudadanos americanos de países en conflicto. Su misión será sacar a los seis americanos del país. ¿Cómo? Haciendo pasar a los seis “rehenes” y a él mismo como miembros de un equipo de cine en busca de localizaciones para un “falso” largometraje de ciencia-ficción.

En una secuencia de la película, el personaje interpretado por Affleck  está al teléfono recibiendo la orden de abortar su misión ya que desde los altos cargos han decidido dar luz verde a otra, la de las fuerzas Delta Force. En una  secuencia similar de Delta Force ( Menahem Golam 1986),  Chuck Norris también espera al teléfono, pero a que le den luz verde para entrar en acción con su grupo especializado de ataque antiterrorista y abordar el avión que tienen secuestrado unos terroristas árabes. Tony Mendezt en un acto de valentía y rebeldía decidirá pasar por alto las órdenes de los superiores y seguir con su plan. Chuck Norris y su equipo de asalto deberán esperar momentáneamente.

La llamada en ArgoLa espera en Delta Force

La película de acción interpretada por Chuck Norris y producida por la productora Cannon se inspira en la cara B de la historia narrada por Affleck: el intento de rescate por parte del gobierno norteamericano de los rehenes de la embajada, llamada Operación Garra de Águila,  dato omitido en la obra de Affleck. En la cinta de Golam, el rescate no es en la embajada, sino en un avión secuestrado por terroristas árabes. El  comando Delta Force no solo rescata a todos los rehenes, sino que destruye a todos los terroristas y demuestra quien tiene el poder. Las bajas norteamericanas por desgracia se cobran la vida de un soldado.

La historia real del intento de rescate en Teherán no tuvo tanto éxito, al contrario fue un auténtico desastre. No solo no consiguió su objetivo, sino que murieron cuatro soldados americanos en un accidente de helicóptero, dejando en evidencia al poderío americano y sobretodo su logística y capacidad estratégica. Por supuesto el año 1986 era otra época, era la época de Reagan. Estaba reciente la derrota en la guerra de Vietnam y en pleno auge la lucha contra el Imperio del Mal (el bloque comunista soviético), se trataba de demostrar que USA era capaz de vencer, al menos en el cine. El cine reescribía la historia con Delta Force, pero también con Desaparecido en combate (Joseph Zito) y con Rambo (George Pan Cosmatos), ambas del año 1985, en este caso con la guerra del Vietnam, en la que los dos héores (Chuck Norris de nuevo y Sylvester Stallone) regresan al infierno de la selva vietnamita para rescatar a unos soldados que siguen presos.

El rescate es necesario.

Esa secuencia de la espera al teléfono no es el único punto en común entre Argo y Delta Force. Lo es también el look que comparten Norris y Affleck, la barba y el corte de pelo son similares. Pero sobretodo comparten su interpretación gélida, fría, distante, algo así como una negación de la interpretación. ¿Son el mismo tipo de héroe?

En las dos películas el tratamiento sobre los “enemigos” también es similar: el retrato plano y sin profundidad. En Delta Force hay un intento de dimensionar al jefe del grupo terrorista al que interpreta el gran Robert Foster, pero ahí se queda, es un malo más de la galería de la Cannon. En el caso de Argo, los iraníes son violentos, gritones, desconfiados, asaltadores, no tienen matices. En las dos lo importante es el acto heroico, la emoción de la acción, en una mediante la violencia (Delta Force), y en la otra mediante la inteligencia (Argo). ¿Y en qué estado quedan los enemigos? En Delta Force como un grupo de soldados aficionados  y en Argo directamente como  incompetentes poco avispados. Las dos películas tienen un final  espectacular y similar: un avión que despega dejando atrás a sus perseguidores.

Esta vez no hay dilema ni conflicto, pero como en Griffith hay espectáculo emotivo.

La huida en ArgoLa huida en Delta Force

El personaje de Affleck tiene algo personal que solucionar, que Norris no tenía, y aquí es donde Argo conecta con otra película de los ochenta, de otro héroe de acción de la época obsesionado también con el concepto del rescate, se trata de Clint Eastwood y El sargento de hierro (Clint Eastwood 1986). Aquí el grupo de marines entrenado por el sargento que interpreta Eastwood rescata a un grupo de estudiantes americanos secuestrados en la isla caribeña de Granada por parte de unos revolucionarios cubanos.

Tanto Affleck como Eastwood quieren recuperar a su mujer y por tanto un hogar. En el caso de Eastwood es manifiesto el reproche de su exmujer por haberla abandonado sistemáticamente, en el caso de Affleck no se menciona, pero se intuye. Los dos comienzan la película en una situación lamentable, Eastwood en una prisión de mala muerte rodeado de maleantes de la peor calaña en la que es el centro de atención. Y Affleck en el cuartucho de lo que parece ser un hotel rodeado de latas de cerveza, colillas, restos de pizza (una imagen por cierto muy habitual en las películas que protagoniza Chuck Norris). Los dos tendrán que abordar una misión de rescate vital para su país y para conseguirlo tendrán que educar/instruir a un grupo de individuos para una misión para la que no estaban preparados. Eastwood como sargento deberá hacer de un grupo de vagos e inútiles delincuentes un comando de valiente y eficaces marines, y Affleck conseguir que un grupo de funcionarios americanos actúen como cineastas canadienses. Tras cumplir con su misión las dos parejas se reencuentran mientras la bandera americana ondea a sus espaldas.

El hogar recibe al héroe tras la batalla, América les abre sus puertas de nuevo para no marchar jamás.

Reencuentro en El sargento de hierroReencuentro en Argo

Los tiempos han cambiado, estamos en un mundo globalizado donde internet y los medios de comunicación son algo más que una herramienta, son un arma. El poder ya no se consigue mediante la fuerza, sino de manera silenciosa y sutil, es algo que se entrega y se cede mediante préstamos, hipotecas, impuestos….Entonces es cuando el rescate es necesario otra vez. Esta vez no mediante la fuerza ni la violencia, sino mediante la inteligencia, es hora de autoafirmarse otra vez.

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